ENVEJECIMIENTO ACTIVO
Voluntariado sénior: cuando la experiencia se convierte en un valor añadido para colectivos vulnerables
La jubilación ya no implica necesariamente desconectarse de la vida activa. Cada vez más personas mayores continúan participando activamente en la sociedad a través del voluntariado, y lo hacen aportando conocimientos, experiencia y acompañamiento a colectivos en situación de vulnerabilidad.

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La experiencia profesional y vital de las personas mayores aporta un valor fundamental para acompañar, formar y orientar a colectivos vulnerables.
Distintos organismos internacionales, como Naciones Unidas o la Organización Internacional del Trabajo, coinciden en señalar el alto valor social que genera el voluntariado sénior. La experiencia acumulada durante décadas, junto con la capacidad de acompañamiento y transferencia de conocimientos, convierte a las personas mayores en agentes clave dentro de programas sociales y comunitarios.
Voluntariado sénior en España
En nuestro país, esta realidad también gana cada vez más protagonismo. Iniciativas impulsadas por entidades sociales y administraciones públicas destacan el denominado “valor de la edad”, poniendo en relieve cómo la experiencia y la empatía de las personas voluntarias mayores refuerzan la cohesión social y mejoran el impacto de las intervenciones.
Voluntariado CaixaBank es una de las iniciativas donde esta tendencia resulta especialmente visible. Con más de 20 años de trayectoria, el programa movilizó a más de la mitad de su plantilla, más de 19.000 empleados, y cuenta, actualmente, con más de 1.300 voluntarios sénior, muchos de ellos antiguos empleados de CaixaBank que, tras su jubilación o prejubilación, han decidido continuar vinculados a proyectos solidarios.
Experiencia al servicio de los demás
El perfil del voluntario sénior tiene una presencia especialmente destacada en actividades relacionadas con la educación financiera, la orientación laboral, la digitalización, el acompañamiento social y el mentoring a jóvenes y personas vulnerables.
En estas acciones sociales, la experiencia profesional acumulada durante décadas aporta un valor diferencial, especialmente en programas donde el aprendizaje práctico y el acompañamiento cercano resultan fundamentales.
Uno de esos ejemplos es el de Daniel Jiménez, voluntario sénior de Voluntariado CaixaBank en Madrid. Tras más de 30 años trabajando en oficinas de la entidad financiera y ejercer como director durante los últimos 24 años de su carrera profesional, decidió intensificar su implicación en el voluntariado después de prejubilarse en 2019. Todas las semanas del curso académico participa en talleres de ‘Economía doméstica’ con personas en situación de vulnerabilidad, la mayoría inmigrantes o personas con discapacidad; y con alumnos de 4º de la ESO de varios colegios a los que les da clase de Educación Financiera.
Acompañamiento y cohesión social
Este 2026, Año Internacional de Voluntariado, CaixaBank trabaja con el propósito de acercar las acciones solidarias a toda la sociedad.
Durante el mes de mayo y principios de junio, Voluntariado CaixaBank celebra, además, una nueva edición del ‘Mes Social’, una iniciativa que moviliza a miles de voluntarios en toda España con el objetivo de acercar el voluntariado a la sociedad y ampliar su impacto.
En total, la asociación cuenta con cerca de 24.000 voluntarios y colabora con alrededor de 2.500 entidades sociales, ayudando cada año a más de 755.000 personas vulnerables en ámbitos relacionados con la educación, la digitalización, el acompañamiento y el medioambiente.
El auge del voluntariado sénior refleja, además, una transformación social cada vez más visible, el envejecimiento activo y la participación social de las personas mayores como herramientas fundamentales para construir comunidades más cohesionadas, solidarias e intergeneracionales.
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