MÁS DE 44.000 MATRICULADOS

Aprender no tiene edad. Se dispara el número de universitarios senior

La formación universitaria no tiene edad y cada vez son más los seniors que deciden regresar a las aulas movidos por una única motivación: el placer de aprender.

Aprender no tiene edad

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Aulas llenas de alumnos que superan los 60 años e incluso los 90. Sus ganas de aprender son enormes y no se ponen límites. Un programa de la Universidad de Barcelona dirigido a mayores de 55 años se ha convertido en un completo éxito y no deja de crecer en los últimos años. Mientras que en 2010 la UB ofrecía únicamente cuatro programas formativos a 169 estudiantes, este curso cuenta ya con 16 especialidades y supera los 2.100 alumnos matriculados. El incremento ha sido tan significativo que la universidad ha tenido que habilitar grupos en formato online y gestionar listas de espera para atender todas las solicitudes.

No se exigen titulaciones previas ni conocimientos específicos. Según explica Carles Buenacasa, director de la Universidad de la Experiencia, el objetivo es fomentar el aprendizaje como fuente de satisfacción personal. “La gente viene a disfrutar aprendiendo; es el placer de aprender”, señala. Los docentes destacan además el compromiso de este alumnado. Frente a la imagen tradicional del estudiante universitario, los seniors muestran una asistencia ejemplar y una implicación constante en las clases. "No fallan nunca, asisten a todas las sesiones y participan activamente", destaca Buenacasa.

Víctor Jurado, profesor de la UB, subraya que la motivación es el principal motor de estos estudiantes. "No hay exámenes ni trabajos obligatorios, pero tienen muchísimo entusiasmo", afirma. Una actitud que convierte cada sesión en un espacio de intercambio de conocimientos y experiencias.

Entre los matriculados hay incluso personas que superan los 90 años. Todos comparten un mismo objetivo: seguir descubriendo y ampliando horizontes. Es el caso de Andreu Alonso, alumno del programa, quien reconoce que siempre sintió pasión por la Historia. "Volver ahora a hacer lo que siempre he querido es una oportunidad", asegura. Una historia similar es la de María Lluisa, médica ya jubilada, que ha decidido regresar a la universidad para estudiar Historia del Arte. "Cuando me jubilé pensé: voy a hacer lo que realmente me gusta", explica.

El éxito de la Universidad de la Experiencia confirma una tendencia creciente: la edad ya no es una barrera para estudiar.

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