Entrevista

Ana Lluch, oncóloga sénior: "Los pacientes me han enseñado a saber qué es importante en la vida y qué no lo es"

La doctora Ana Lluch es una de las figuras más influyentes de la oncología española y una referencia internacional en la investigación del cáncer de mama. En Hablando en plata hemos charlado con ella sobre su experiencia, los pacientes, la enfermedad y el futuro de la investigación.

Ana Lluch, oncóloga sénior

Ana Lluch, oncóloga sénior Hablando en plata

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El cáncer de mama es el tumor más frecuente en las mujeres en España, representando aproximadamente el 30% de todos los cánceres diagnosticados en las mujeres. Aunque su incidencia ha ido en aumento en los últimos años, las tasas de supervivencia han mejorado de forma muy notable gracias a la detección temprana, a los tratamientos personalizados y a profesionales como la doctora Ana Lluch.

Hablamos de una de las figuras más influyentes en la oncología española y una referencia internacional en la investigación del cáncer de mama. Ana Lluch ha dedicado gran parte de su vida a intentar acercar la investigación al paciente para mejorar su supervivencia y calidad de vida. Con estos antecedentes, la pregunta es obligada. Tras toda una vida dedicada a la oncología, ¿qué le sigue impulsando a continuar pasando consulta y acompañando a sus pacientes? "¡Pues porque para mí es toda una vida! He estado casi 50 años pasando consulta y viendo a pacientes con cáncer de mama. Poder continuar ayudando y seguir dando las buenas noticias que hoy en día tenemos en este campo, es una gran satisfacción. Para mí es fundamental poder continuar sin quitarle el sitio a nadie. Lo que hago es pasar consulta junto a personas que se han formado conmigo; paso la consulta con ellos".

Sin duda, transmitir esos conocimientos son una parte esencial de la labor de la doctora Lluch. "Para mí era importantísimo trasladar a los residentes nuevos y a la gente joven cómo damos las noticias o cómo enfocar la consulta con una paciente cuando tenemos que comunicarle que ha sufrido una recaída. Es crucial todo lo que podemos aportar desde la experiencia. Por eso, venir a la consulta los dos días que vengo es una auténtica satisfacción", recalca.

Los pacientes, en el centro de todo

La doctora Lluch lleva cuatro décadas viendo pacientes y tratando con ellos. "Los pacientes me han enseñado a vivir. Es decir, a saber, qué es importante en la vida y qué no lo es. Siempre digo que mis pacientes han sido una enseñanza tremenda. Han sido personas valientes que nos han dado auténticas lecciones de vida a los oncólogos y a los médicos que las tratábamos".

Su relación con el paciente trasciende a lo meramente profesional; Ana Lluch es reconocida por mantener una relación extraordinariamente cercana con las pacientes, muchas de las cuales la consideran una figura esencial en su proceso de lucha contra la enfermedad. "Hay que saber acercarse al paciente. Hay que explicarle cuáles son las alternativas terapéuticas en estos momentos. Además, sería deseable comunicarles que hoy hemos conseguido transformar el cáncer en una enfermedad cada vez más prevenible, detectable precozmente y, en muchos casos, curable, o bien en una enfermedad crónica con una buena calidad de vida".

Futuro prometedor

Además, asegura la doctora Lluch, el futuro se presenta prometedor "es probable que la próxima revolución venga determinada por la integración de la genómica, la inteligencia artificial, la medicina de precisión, las tecnologías digitales y el análisis masivo de datos clínicos para ofrecer tratamientos verdaderamente individualizados. Sin embargo, el principal reto no será exclusivamente científico, sino garantizar que estos avances lleguen de forma equitativa a toda la población. La innovación solo adquiere su pleno valor cuando es accesible, independientemente del lugar de residencia, de la situación socioeconómica o del sistema sanitario de la persona. El futuro de la oncología dependerá tanto de nuestra capacidad para desarrollar nuevos tratamientos como de nuestra habilidad para construir sistemas sanitarios capaces de incorporarlos de forma sostenible, eficiente y equitativa".

Después de toda una vida dedicada a la oncología y a la investigación, la doctora Lluch tiene un mensaje para aquellas personas que empiezan ahora su camino en la investigación y en la oncología. "Les diría que el núcleo indispensable de la consulta es el paciente. El paciente es el centro que debe dirigir toda nuestra actividad y nuestro deseo de ayudar. Es decir, deben mantener una buena comunicación y, sobre todo, un buen acercamiento humano. No pueden pasarse la vida mirando la pantalla del ordenador y la historia clínica mientras están con la persona. La historia clínica en el ordenador se debe revisar antes de que entre el paciente, y se puede escribir todo lo que se necesite después de que se haya marchado. Durante la consulta, el paciente debe ser el objeto de la mirada del oncólogo, el centro de la explicación y del análisis de su proceso. Hay que marcarle una hoja de ruta, algo que es indispensable: el paciente tiene que saber por qué y para qué vamos a hacer cada cosa. La explicación clara y el buen talante que se tenga con ellos son fundamentales. Con eso, ya se tiene ganada la mitad de la consulta y la confianza del paciente; esto es algo muy, muy importante".

FERO Cáncer

En cuanto a tu relación con la FERO Cáncer, ¿cómo apoyan este tipo de organizaciones la lucha contra la enfermedad y qué aportan a la investigación? "La población debe saber que sin investigación no hay avance; la investigación es la base del progreso en la oncología. Por lo tanto, el profesional de la oncología -y esto nos lo enseñó muy bien el doctor Baselga - debe fundamentar su labor en dos pilares esenciales: por un lado, la asistencia clínica, y por el otro, la investigación. Debemos investigar en nuevas tecnologías y en nuevos avances, no solo en lo que respecta a fármacos. Las innovaciones tecnológicas son las que nos están ayudando a conocer y comprender mejor el cáncer.

Recuerdo las sesiones que teníamos con el doctor Baselga; siempre estaban orientadas a enseñarnos y a dirigirnos hacia el futuro de la oncología. Sus lecciones fueron magistrales. En mi caso, que me formé con él desde muy joven, fue quien guio toda nuestra investigación en grupos cooperativos como SOLTI, o como también lo es GEICAM en nuestro país. Estos grupos cooperativos de cáncer de mama han sido piezas clave para producir este avance. De hecho, cabe destacar que muchos de los nuevos fármacos fueron investigados y aportados bajo la dirección del doctor Baselga. Él nos enseñó cómo la investigación era la clave para asociar tratamientos y encontrar nuevas vías.

Por eso, que fundara la FERO cáncer es algo muy natural, ya que la fundación se dedica precisamente a estimular la investigación oncológica en nuestro país. Él fue un pionero en esto. Ahora nos corresponde a todos apoyar a la FERO Cáncer, porque es el sustento para los nuevos investigadores y para la gente joven que empieza en este campo, permitiéndoles desarrollar proyectos que luego se aplicarán en la práctica clínica en beneficio de los pacientes".

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