TRUCOS CASEROS

Cómo guardar la sal para que no se apelmace

Los grumos en el salero son una molestia frecuente al cocinar, ya que dificultan que la sal salga con normalidad. Este problema aparece especialmente en ambientes húmedos y durante épocas de mayor lluvia.

Cómo guardar la sal para que no se apelmace

Cómo guardar la sal para que no se apelmace Pexels

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La explicación está precisamente en la humedad. La sal absorbe el agua presente en el ambiente y, como consecuencia, sus cristales terminan uniéndose entre sí hasta formar grumos.

El recipiente también importa

Este fenómeno es más habitual en cocinas donde se genera mucho vapor o en zonas próximas a los fogones, según información publicada por el blog de la empresa Sal Roca. Además, este efecto puede ser más acusado en las sales que no incorporan antiaglomerantes artificiales, como ocurre con algunas sales naturales y poco refinadas.

Una de las claves para evitar que la sal se acumule consiste en prestar atención al recipiente donde se conserva. Los especialistas citados recomiendan utilizar recipientes de vidrio, cerámica esmaltada o algún metal que no se oxide. Una vez elegido el recipiente adecuado, existe otro sencillo truco para reducir la humedad: añadir una pequeña cantidad de arroz seco y fresco a la sal. Según Sal Roca, estos granos pueden ayudar a absorber parte de la humedad del ambiente y, gracias a su tamaño, no dificultan demasiado la salida de la sal por las ranuras del salero.

Cómo eliminar los grumos de sal

Si la sal ya se ha apelmazado, no es necesario desecharla directamente. Los pequeños bloques pueden romperse utilizando una cuchara y dando unos golpes hasta deshacerlos. Cuando las acumulaciones son más grandes o difíciles de romper, también se puede recurrir a un mortero o incluso a un procesador de alimentos.

Además, que la sal presente grumos no significa que esté caducada. Sin embargo, hay situaciones en las que sí conviene tirarla. Si al sacar la sal del recipiente se encuentran restos, humedad o incluso algún insecto, lo recomendable es desecharla y limpiar bien el recipiente antes de volver a utilizarlo. Así, conservar la sal en un recipiente adecuado y reducir su exposición a la humedad puede ayudar a mantenerla suelta y lista para utilizar en la cocina.

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