PRECAUCIONES CLAVE
Cómo disfrutar de la playa con personas mayores sin poner en riesgo su salud este verano
Ir a la playa es uno de los planes estrella del verano, pero cuando se comparte la jornada con personas mayores conviene adoptar algunas precauciones adicionales. Los especialistas recuerdan que, con el envejecimiento, el organismo pierde parte de su capacidad para regular la temperatura corporal y disminuye la sensación de sed, lo que incrementa el riesgo de sufrir deshidratación o un golpe de calor.

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Por ello, antes de organizar un día de playa, los expertos recomiendan planificar la salida evitando las horas centrales del día, cuando la radiación solar y las temperaturas alcanzan sus valores más elevados. Permanecer a la sombra siempre que sea posible, utilizar sombrillas y vestir ropa ligera y de colores claros ayuda a reducir la exposición al calor.
La hidratación, una prioridad
Uno de los aspectos más importantes es mantener una hidratación constante, incluso aunque la persona mayor no tenga sensación de sed. Los geriatras recuerdan que este mecanismo de alerta disminuye con la edad, por lo que es recomendable ofrecer agua de forma frecuente a lo largo de toda la jornada. También aconsejan optar por comidas ligeras y ricas en agua, como frutas, y evitar permanecer largos periodos bajo el sol.
El baño en el mar también requiere ciertas medidas de seguridad. Los especialistas recomiendan que las personas mayores entren en el agua de forma progresiva para facilitar la adaptación del organismo a la temperatura y evitar cambios bruscos. Asimismo, es importante respetar siempre la señalización de las banderas y evitar bañarse cuando el estado del mar no sea favorable. En caso de cualquier incidente, la recomendación es acudir inmediatamente al servicio de socorrismo de la playa.
Reconocer los primeros síntomas
Los expertos insisten en prestar atención a posibles signos de agotamiento por calor, como debilidad, dolor de cabeza, calambres, náuseas, somnolencia o mareo. Ante cualquiera de estos síntomas, la persona debe trasladarse a un lugar fresco, hidratarse y solicitar atención sanitaria si el malestar persiste o empeora. En el caso de un golpe de calor, considerado una urgencia médica, es fundamental avisar a los servicios de emergencia mientras se intenta disminuir la temperatura corporal colocando a la persona en un lugar fresco y refrescando su cuerpo.
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Los especialistas coinciden en que las personas mayores pueden disfrutar del mar y de los beneficios del verano, siempre que se adapten las actividades a sus necesidades y se extremen las medidas de prevención frente al calor. Planificar las salidas en las horas más frescas, descansar con frecuencia, mantener una correcta hidratación y vigilar cualquier síntoma de malestar son algunas de las pautas que permiten reducir riesgos y disfrutar de la playa con mayor seguridad.
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