CONSEJOS

Cómo identificar y actuar ante un golpe de calor

Ante las altas temperaturas que sufrimos desde hace semanas, los especialistas nos recuerdan la importancia de reconocer los signos de un golpe de calor, una afección grave que ocurre cuando el cuerpo pierde su capacidad para regular la temperatura y esta supera niveles peligrosos.

¿Mareo, confusión o desmayo? Cómo identificar un golpe de calor y cómo actuar

¿Mareo, confusión o desmayo? Cómo identificar un golpe de calor y cómo actuar Pexels

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El cuerpo humano mantiene normalmente una temperatura cercana a los 37 ºC gracias a mecanismos fisiológicos como la sudoración y el aumento del flujo sanguíneo hacia la piel. Cuando sufrimos un golpe de calor, el organismo pierde esa capacidad de autorregular la temperatura, haciendo que esta supere en ocasiones los 40ºC, pudiendo provocar un fallo sistémico o daños orgánicos y neuronales que pueden ser irreversibles e incluso causar la muerte.

El golpe de calor es la forma más severa de enfermedad relacionada con el calor. Si no se actúa con rapidez, puede provocar un fallo sistémico, daños orgánicos y neuronales que pueden ser irreversibles e incluso causar la muerte.

Síntomas más frecuentes

Los principales síntomas del golpe de calor incluyen una elevación de la temperatura corporal, superando los 40 °C. La piel suele estar caliente al tacto, enrojecida y puede presentarse seca, en algunos casos existe una sudoración abundante, pero no en todos los casos.

También va acompañado de dolor de cabeza intenso, mareos o sensación de desmayo, náuseas y vómitos. Pueden aparecer signos neurológicos como confusión, desorientación, comportamiento extraño, dificultad para hablar o caminar, además de un pulso acelerado. En los casos más graves, la persona puede sufrir convulsiones o perder la conciencia, situaciones que requieren atención médica urgente e inmediata.

¿Cómo actuar ante un golpe de calor?

Si pensamos que una persona está sufriendo golpe de calor, debemos actuar con la mayor rapidez posible, cada minuto cuenta. Lo primero es llamar a los servicios de emergencia y trasladar a la persona a un lugar fresco y sombreado. Es recomendable retirar el exceso de ropa, aplicar compresas frías sobre la piel y favorecer la circulación de aire mediante un ventilador o abanicándola.

Si la persona está consciente y no tiene dificultades para tragar, es aconsejable darle agua, pero siempre en pequeños sorbos. En caso de pérdida de conciencia, debe colocarse en posición lateral de seguridad y vigilar su respiración hasta que lleguen los servicios de emergencia. Los especialistas recomiendan no utilizar bebidas alcohólicas o muy azucaradas, ya que pueden producir más deshidratación. Por otro lado, no debemos sumergir a la persona en agua extremadamente fría sin supervisión médica.

La prevención es la mejor herramienta

Los expertos recuerdan la importancia de tener clara una serie de pautas:

  • Mantenerse correctamente hidratados, no realizar actividades ni esfuerzos excesivos en las horas centrales del día ( 12:00 h a 18:00 h) y utilizar ropa clara, ligera y transpirable.
  • Mantener las viviendas y las estancias lo más frescas posible, bajando las persianas, ventilando por las noches y en caso de disponer de ello utilizar el aire acondicionado.

Los más vulnerables

Los grupos más vulnerables son los niños pequeños, las personas mayores, las personas que padecen enfermedades crónicas. También deben prestar especial atención personas que realizan actividad física o trabajan al aire libre soportando excesivo calor.

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