CUIDADOS
El CNSE señala el edadismo que sufren las personas mayores sordas y crea una guía sobre el buen trato
La Confederación Estatal de Personas Sordas ha presentado una guía para mejorar la atención y el trato en las personas mayores sordas, ya que muchas sufren edadismo.

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Aunque existen distintas formas de discriminación por razón de edad algunas de sus características más reconocidas son la forma de tratar a las personas mayores con actitudes paternalistas o infantilizando a las personas, esto todavía se agrava más cuando las personas mayores sufren alguna discapacidad como por ejemplo la sordera.
Este es uno de los motivos por los que la Confederación Estatal de Personas Sordas (CNSE) ha lanzado una guía sobre cómo educar en el trato adecuado ante personas mayores sordas ya sea en las instituciones como residencias o entre las propias relaciones personales.
Por un Buen Trato a las Personas Mayores Sordas, es un documento que plantea apoyar a profesionales y familias para tratar de forma adecuada a las personas mayores sordas, la guía destaca: "Las personas mayores sordas, además de afrontar los desafíos propios del envejecimiento, tienen que enfrentar obstáculos por ser personas sordas (barreras de comunicación, acceso a la información y participación social). La combinación de ambas condiciones, vejez y sordera, produce formas específicas de desigualdad, exclusión o vulnerabilidad, multiplicándose así las dificultades a las que tienen que hacer frente." Es decir, todo esto combinado hace que la discriminación sea todavía mayor, un fenómeno que se conoce como interseccionalidad.
En la guía explican la problemática de este colectivo y se muestran algunos ejemplos clave de trato inadecuado. Aseguran que el principal paso para un buen trato es el reconocimiento de la otra persona sin estereotipos, prejuicios, ni ningún tipo de discriminación. El trato adecuado a las personas mayores, sordas o no, consiste en reivindicar la Atención Centrada en la Persona, favorecer su autonomía y hacerles partícipes en la toma de decisiones sobre su atención y cuidados.
La guía señala algunas actitudes y comportamiento a veces sutiles o inconscientes pero que de alguna forma excluyen y recaen en estereotipos o prejuicios sociales. Algunos de ellos son la micro discriminación, como por ejemplo no incluir a una persona sorda en una conversación, el edadismo, asumir que no puede hacer ciertas cosas por su edad, la condescendencia, hacer sentir a alguien inferior por ejemplo explicándolo como si no lo fuera a entender. Tener una actitud paternalista tomando decisiones por la otra persona, la sobreprotección, la infantilización tratar a la persona mayor como si fuera un niño y no un adulto. Además en el caso de las personas sordas también se detecta el audismo, que se define según la guía como la superioridad hacia las personas sordas o con dificultades auditivas al considerar que oír y hablar son las formas “normales”, “correctas” o “superiores” de comunicarse, y quienes no lo hacen así están en desventaja o necesitan ser “corregidos”. Y por último el Hearplaining, que es la actitud de algunas personas oyentes que hablan en nombre de las personas sordas sin conocer su realidad.
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La guía trata de sensibilizar, empoderar y orientar a sus usuarios además de mostrar la necesidad de contar con profesionales preparados para trabajar con personas mayores sordas.
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