VIDA SALUDABLE
10 recomendaciones para hacer ejercicio sin riesgos y con resultados
Hacer ejercicio de manera regular a lo largo de nuestra vida es uno de los mejores hábitos que deberíamos de llevar a cabo. Los expertos coinciden en que la actividad física continuada es una de las herramientas más eficaces para mejorar la calidad de vida y favorecer un envejecimiento saludable.

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Mantenerse activo después de los 55 años no solo ayuda a conservar una buena condición física, sino que también favorece la autonomía, el bienestar emocional y una mejor calidad de vida. Lo importante no es hacer más ejercicio que nadie, sino encontrar una rutina segura, constante y adaptada a las capacidades de cada persona.
Los expertos aconsejan combinar ejercicio cardiovascular, entrenamiento de fuerza y ejercicios de movilidad y equilibrio. En general, se recomienda acumular al menos 150 minutos semanales de actividad física moderada y realizar dos o tres sesiones de fuerza cada semana. Siempre que practiquemos cualquier actividad física, debemos tener presente una serie de pautas básicas para evitar lesiones y obtener mejores resultados.
1. Conocer tu estado salud
Antes de comenzar una nueva rutina deportiva, especialmente si se lleva tiempo sin hacer ejercicio, es aconsejable consultar con un profesional sanitario para conocer las limitaciones y necesidades individuales.

2. Nunca olvides calentar antes del ejercicio
Dedicar entre cinco y diez minutos a caminar suavemente y movilizar las articulaciones ayuda a preparar el cuerpo para el esfuerzo y reduce el riesgo de lesiones.

3. Comenzar el ejercicio de manera progresiva
No es necesario realizar grandes esfuerzos de golpe, lo más recomendable es aumentar progresivamente el tiempo y la intensidad de los ejercicios.

4. Cuidar la técnica
Realizar correctamente los movimientos es más importante que levantar mucho peso o entrenar a gran intensidad, de ese modo evitamos lesiones.

5. Ejercicios de fuerza
El entrenamiento de fuerza es fundamental para combatir la pérdida de masa muscular asociada al envejecimiento. Dos o tres sesiones semanales pueden marcar una gran diferencia.

6. Trabajar el equilibrio
Los ejercicios de equilibrio contribuyen a prevenir caídas y mejorar la estabilidad. Actividades como el yoga, el tai chi o ejercicios sencillos de apoyo sobre una pierna son muy beneficiosos.

7. Mantener una buena hidratación
Beber agua antes, durante y después de la actividad física es esencial para el correcto funcionamiento del organismo, especialmente durante los meses más calurosos.

8. Escuchar al cuerpo
El ejercicio debe producir sensación de esfuerzo, pero no dolor. Si aparecen mareos, molestias importantes o dificultad para respirar, es recomendable detener la actividad y consultar con un profesional.

9. Respetar los tiempos de descanso
La recuperación es una parte fundamental del entrenamiento. Dormir bien y alternar los días de ejercicio permite que el cuerpo se adapte y progrese.

10. Elegir actividades agradables
Elige actividades que te resulten agradables y que puedan convertirse fácilmente en parte de tu rutina diaria. De este modo será más fácil mantener el hábito a largo plazo.

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