EFEMÉRIDES

Veinte años sin Rocío Dúrcal: "Era un 10 como persona cuando los artistas son un 2,5"

La inigualable Rocío Durcal falleció el 25 de marzo de 2006. Hoy se cumplen 20 años desde su partida y su legado ´como artista sigue muy presente entre sus admiradores.

Rocío Dúrcal, en uno de sus últimos viajes a México.

Rocío Dúrcal, en uno de sus últimos viajes a México.Agencia EFE

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Sin apenas alboroto mediático, desde luego menos en España que en México si se atiende a los actos preparados, este miércoles se cumplen 20 años sin Rocío Dúrcal, artista mayúscula que llegó a estrella global cantando canciones de un país ajeno y que, según quien la conoce, brillaba aún más en la intimidad.

"No he conocido a ninguna artista comparable en lo humano. Era un 10, cuando la media entre los artistas es un 2,5", afirma a EFE Carlos López, expresidente de Sony-BMG Spain, además de amigo y confidente ocasional de la madrileña, a la que conoció con "veintipocos" cuando él empezó en la base del negocio organizando la prensa de su disco Confidencias en 1981.

Para entonces, María de los Ángeles de las Heras (Madrid, 1944) o Marieta hacía dos décadas que era Rocío Dúrcal, primero en películas como Canción de juventud (1952) o Más bonita que ninguna (1965), y, ya como mujer adulta, con su salto a México, donde había grabado Rocío Dúrcal canta a Juan Gabriel (1977) y su reputación al otro lado del Atlántico comenzaba a crecer y crecer.

"Lo que hizo fue muy anómalo, ¿que una artista se convirtiera en una absoluta estrella cantando canciones de un país que no es el suyo? ¿Imagina alguien que el más famoso cantaor de flamenco fuese uruguayo?", destaca, achacándolo por un lado a su fructífera asociación-amistad con Juan Gabriel, autor prolífico grande con la ranchera y la balada.

López exalta a continuación su arrebatadora manera de cantar: "A mí la música melódica de mis coetáneos me espanta. He fichado a artistas a los que no he ido a un concierto suyo. A mí lo que me gusta es Linkin Park o Arcade Fire, pero con sus rancheras se me pone carne de gallina. La vi cantar en el Teatro Degollado de Guadalajara con Juan Gabriel y la gente lloraba".

Precisamente, con motivo del aniversario, este miércoles volverá a los cines en versión remasterizada su primera actuación en el Auditorio Nacional de México, en la que cantó éxitos como La gata bajo la lluvia o Amor eterno. En España lo proyectarán unos pocos cines de 14 ciudades; solo en México, más de 200 salas.

"Y eso que las rancheras las cantaba a lo madrileño, castizas cien por cien. Pero es que había nacido para cantar", insiste, nada extrañado de que se la recuerde con más efusividad en el país donde reposan sus cenizas, en la Basílica de Santa María de Guadalupe de Ciudad de México.

Rocío Durcal
Rocío Durcal | EFE

"Nunca fue una pieza de la industria"

López, que asumió muy diferentes cargos en su propio camino en la música hasta ocupar entre 2004 y 2011 la presidencia de Sony-BMG Music Spain, recuerda que incluso en sus años de apogeo discográfico la única prensa que le mostraba atención era la del corazón.

"En aquellos momentos no había mucha prensa musical y era toda muy modernota. Hablaban de grupos de La Movida. Por poner un ejemplo, en 'El País' había dos críticos y nunca me reseñaron un disco de Rocío. La prensa no la tenía en consideración porque era una melódica, como a Camilo Sesto", comenta.

Ante ese panorama, para promocionar sus lanzamientos se subía a varios periodistas de prensa rosa a la casa que la artista tenía en Torrelodones (Madrid), "una casa absolutamente preciosa, desde la que se veía la sierra, toda de cemento, supermoderna y con un ficus dentro", y ella les recibía "sin distinguir si eran del 'Hola' o un medio con menos repercusión, siempre educada y muy detallista".

"Como Marieta a quienes vendía discos era a personas que leían esa prensa, yo me inventaba que se iba a separar de su marido, Junior. Se lo filtraba al primero, y este ya se lo contaba al siguiente. Antes se lo preguntaba a ella, que me decía: 'Tú haz lo que quieras', y se partía de risa", rememora. "Y de bajada de vuelta a Madrid siempre todo el mundo decía lo maravillosa que era", añade.

Para él, "lo mejor de todo es que además no cayó subyugada por la industria, no era una de sus piezas". "La mayor parte de los artistas viven bajo el yugo de esa industria o rebelados intentando sacar dinero, pero ella convivía, algo que era muy difícil. Tenía claro que su público era el jefe, y ese jefe la quería a rabiar", subraya.

Forjó además un tipo de reparto de funciones en el seno familiar muy moderno para su época en una relación que él recuerda muy bien avenida. "Era muy roja y en su casa mandaba ella", afirma al recordar que Antonio Morales asumió un "papel secundario" para permanecer al cuidado de sus tres hijos habiendo tenido él también una gran carrera artística.

"Estaba muy orgullosa de llegar a donde había llegado y creo que en lo artístico hizo todo lo que quiso. Le faltó tiempo para vivir más, para ser feliz y para ver crecer e independizarse a sus hijos", opina ante una prematura muerte a causa de un cáncer un 25 de marzo de 2006, entre una enorme tristeza.

En ese sentido, narra otra historia que a su parecer da la talla de cómo era, cuando grabó 'Juntos otra vez' (1997) con Juan Gabriel y se montó una gran presentación en España a la que solo unas horas antes el astro mexicano decidió no asistir. "La dejó colgada delante de toda la prensa. Ni una palabra mala dijo de él, ni a la prensa ni a nosotros. 'Dejadle, ya sabéis cómo es', se limitó a decir". Un artículo de Javier Herrero.

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