SOLEDAD NO DESEADA

La soledad afecta a la memoria de los mayores, pero no acelera el deterioro cerebral

Un estudio europeo con más de 10.000 personas demuestras que la soledad afecta a la memoria.

Mujer mayor sola

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La soledad afecta a la memoria de las personas mayores, pero no acelera el deterioro cognitivo con el paso del tiempo, según sugieren los datos de un estudio europeo que hizo un seguimiento de más de 10.000 personas durante siete años.

Los participantes que declararon altos niveles de soledad obtuvieron peores resultados en las pruebas de memoria al inicio del periodo de investigación, pero su capacidad para recordar información disminuyó a un ritmo similar que la de quienes no se sentían solos.

El estudio que publica Aging & Mental Health, está firmado por investigadores de la Clínica Universitaria de Navarra, la Universidad de Valencia, la de Rosario (Colombia) y el Instituto Karolinska (Suecia).

La investigación analizó datos de la Encuesta sobre salud, envejecimiento y jubilación en Europa (SHARE) entre 10.217 personas, de 65 a 94 años, en 12 países del continente y se centraron en el periodo de 2012 a 2019.

Los resultados, según resume la revista, refuerzan "los fuertes vínculos que existen entre el sentimiento de soledad y la función cerebral en las personas mayores, al tiempo que respaldan la teoría de que el aislamiento no es necesariamente un factor de riesgo de demencia".

Los autores sugieren que las pruebas periódicas de detección de la soledad podrían incluirse en los exámenes para evaluar las capacidades mentales de las personas mayores.

"El hallazgo de que la soledad afectaba significativamente a la memoria, pero no a la velocidad de su deterioro a lo largo del tiempo, fue un resultado sorprendente", según el autor principal del artículo, Luis Carlos Venegas-Sanabria, de la Universidad del Rosario.

Esto sugiere que "la soledad podría desempeñar un papel más destacado en el estado inicial de la memoria que en su deterioro progresivo", agregó.

El objetivo de la investigación era evaluar el efecto de la soledad en los cambios de la memoria, tanto en la inmediata como en la diferida, durante siete años.

Entre los participantes había personas de España, Alemania, Suecia o Eslovenia, entre otros, y se agruparon en cuatro regiones geográficas: Central, Sur, Norte y Este.

Los resultados mostraron que los países del sur de Europa registraron los niveles más altos de soledad (12 %), seguidos de la región oriental (9 %), la central (6 %) y la septentrional (9 %).

En general, la mayoría de los participantes (92 %) aseguraron tener niveles de soledad medios o bajos al inicio del estudio.

El grupo con niveles altos (8 %) era de mayor edad, en su mayoría mujeres, y decía tener peores problemas de salud. Además, presentaban una mayor prevalencia de depresión, hipertensión arterial y diabetes.

Las personas de la categoría alta obtuvieron puntuaciones más bajas en las pruebas de memoria inmediata y diferida al inicio del estudio, en comparación con aquellas que referían niveles de soledad más bajos.

No obstante, experimentaron un rápido deterioro de la memoria similar al de los participantes de las categorías de soledad baja y media. Esta pronunciada "pendiente" se observó entre las evaluaciones del tercer y el séptimo año, indica la revista.

Los autores subrayan que su investigación trató la soledad como algo que no se transforma con el tiempo, sin embargo, agregan que, en el mundo real, la percepción puede cambiar en respuesta a modificaciones en las características personales o ambientales a lo largo de la vida.

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