SALUD
Sospecha de negligencia médica: los cuatro pasos que recomienda un experto antes de reclamar
Un catedrático de Medicina Legal explica qué documentos son clave para valorar un posible error médico y en qué áreas se concentran más reclamaciones.

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Sospechar que se ha podido cometer un error médico puede generar incertidumbre, indignación y muchas dudas sobre qué hacer a continuación. Sin embargo, antes de presentar una reclamación o de extraer conclusiones, es fundamental reunir toda la información y analizarla con perspectiva.
Solicitar una explicación al equipo sanitario, disponer de la historia clínica completa, pedir una segunda opinión cuando sea necesario y recurrir a un médico perito pueden ayudar a determinar si realmente existió una actuación contraria a la lex artis, es decir, al estándar de buena práctica médica que, de acuerdo con los conocimientos científicos y los medios disponibles en cada momento, resulta exigible en cada caso.
Juan Carlos Prados-Frutos, catedrático de Medicina Legal y Forense y director técnico de La Pericial, ha respondido a estas y otras cuestiones en una entrevista con Europa Press Salud en exclusiva para Infosalus, entre ellas qué documentos son fundamentales para valorar un posible caso de negligencia, qué papel tienen las guías clínicas, los protocolos o el consentimiento informado, y qué errores asistenciales terminan con más frecuencia en una reclamación.
Los cuatro pasos a seguir
Cuando un paciente sospecha que ha podido producirse un error médico, ¿es recomendable pedir una segunda opinión, solicitar la historia clínica o hablar primero con el equipo sanitario? A juicio de este experto, lo más recomendable en estos casos es actuar con serenidad e intentar recopilar toda la información disponible antes de extraer conclusiones.
En concreto, Prados-Frutos aconseja seguir un orden: primero, pedir información al equipo sanitario que prestó la asistencia, ya que muchas dudas pueden resolverse con una explicación detallada de la evolución clínica. Después, reclamar una copia íntegra de la historia clínica, que debe incluir informes médicos, pruebas diagnósticas, hojas de enfermería, consentimientos informados y cualquier otra documentación relevante. El siguiente paso es pedir una segunda opinión médica si el estado de salud del paciente lo aconseja. Y, por último, someter toda esa documentación a la valoración de un médico perito especializado, que podrá determinar de forma objetiva si existen indicios de una posible vulneración de la lex artis.
Qué elementos son clave para valorar una posible negligencia
Prados-Frutos recuerda que la valoración pericial nunca se basa en un único documento, sino en el análisis conjunto de toda la información clínica disponible. El principal elemento objetivo de análisis es la propia historia clínica, ya que refleja la asistencia prestada y permite reconstruir cronológicamente lo sucedido. A ella se suman las guías de práctica clínica y la evidencia científica, que permiten valorar si la actuación sanitaria se encontraba dentro de los estándares aceptados por la comunidad científica en el momento de los hechos.
También se analiza el consentimiento informado, es decir, si el paciente recibió información suficiente sobre la naturaleza del procedimiento, sus riesgos, las alternativas disponibles y las posibles consecuencias. Su ausencia o insuficiencia no implica necesariamente una negligencia técnica, pero sí puede tener relevancia jurídica en determinados supuestos. Por último, resulta imprescindible acreditar la relación de causalidad: no basta con que exista un daño o incluso una actuación incorrecta, sino que es necesario demostrar que el perjuicio sufrido es consecuencia de esa actuación, y no de la evolución natural de la enfermedad o de otros factores ajenos.
Las áreas donde más reclamaciones médicas se producen
El director técnico de La Pericial señala, desde su experiencia pericial, las áreas sobre las que suelen centrarse las reclamaciones. Destacan los retrasos o errores diagnósticos, especialmente en patologías tiempo-dependientes, como los síndromes coronarios agudos, el ictus, determinados procesos abdominales urgentes o algunas enfermedades oncológicas. También figuran las complicaciones quirúrgicas u odontológicas cuya prevención, detección o manejo posterior genera controversia, las infecciones relacionadas con la asistencia sanitaria, y las incidencias relacionadas con el consentimiento informado o con la información facilitada al paciente.
Las causas más frecuentes detrás de estos procedimientos
Juan Carlos Prados-Frutos aclara que, entre las causas que con mayor frecuencia aparecen en estos procedimientos, destacan las deficiencias en la comunicación entre profesionales o con el propio paciente, la elevada carga asistencial y la complejidad organizativa, y la falta de seguimiento o de reevaluación clínica cuando la evolución del paciente no es la esperada.
En cualquier caso, el experto advierte de que el hecho de que exista una reclamación no significa necesariamente que haya habido una negligencia. Cada supuesto, subraya, debe analizarse de forma individualizada.
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