SALUD
Seis cambios clave en la personalidad que podrían ser los primeros signos de demencia
Expertos advierten que cambios emocionales y de comportamiento en la mediana edad podrían anticipar el desarrollo de la enfermedad mucho antes de los primeros fallos de memoria.

Publicidad
Los cambios sutiles en la personalidad durante la mediana edad podrían ser una de las primeras señales de alerta de demencia, incluso antes de que aparezcan los problemas de memoria. Así lo advierten especialistas en salud cerebral, que señalan seis indicadores clave a los que conviene prestar atención.
Tal y como recoge el medio Daily Mail, Según expertos en psiquiatría de personas mayores, estos cambios suelen ser detectados primero por familiares, que notan variaciones en el comportamiento, la forma de reaccionar o la seguridad en uno mismo mucho antes de que exista un diagnóstico formal.
Uno de los signos más importantes es la pérdida de confianza. Las personas que ven reducida su autoestima entre los 40 y 50 años presentan un riesgo significativamente mayor de desarrollar demencia en el futuro, siendo este el predictor individual más fuerte identificado en estudios recientes.
Otro cambio relevante es la dificultad para afrontar problemas cotidianos. Sentirse desbordado por situaciones que antes eran manejables puede reflejar una disminución de la llamada "reserva cognitiva", la capacidad del cerebro para adaptarse y gestionar el estrés.
El tercer indicador es el retraimiento emocional o la falta de afecto hacia los demás. Este cambio, que puede manifestarse como distancia emocional o menor implicación social, también se ha asociado con un mayor riesgo a largo plazo.
El nerviosismo constante es otro de los factores señalados. Las personas que se sienten tensas o estresadas de forma continua podrían estar experimentando un impacto negativo en su salud cerebral, ya que el estrés crónico se relaciona con procesos inflamatorios perjudiciales.
También destaca la insatisfacción persistente con las tareas realizadas, una sensación de que las cosas no se están haciendo correctamente, incluso en actividades habituales.
Por último, los problemas de concentración completan la lista. Tener dificultades para mantener la atención en la mediana edad se ha vinculado con una mayor probabilidad de desarrollar demencia años después.
Los especialistas subrayan que estos signos, por sí solos, no constituyen un diagnóstico, pero sí pueden formar un patrón que justifique una evaluación médica. La clave está en detectar un cambio claro respecto al comportamiento habitual de la persona.
Además, recuerdan que hasta un 45% de los casos de demencia podrían estar relacionados con factores modificables del estilo de vida. Mantenerse activo socialmente, hacer ejercicio, controlar el estrés y tratar la depresión son medidas que pueden ayudar a reducir el riesgo o ralentizar el deterioro, incluso si los cambios cerebrales ya han comenzado.
Publicidad





