ESTRATEGIAS SENCILLAS

El humor, el movimiento y las buenas compañías se revelan como los aliados más potentes y olvidados para combatir el estrés cotidiano

El estrés se ha convertido en un compañero habitual en la vida cotidiana, hasta el punto de que muchas personas lo consideran casi inevitable. Sin embargo, los expertos recuerdan que existen estrategias sencillas, accesibles y profundamente eficaces para reducir su impacto, aunque a menudo no se les da el valor que merecen.

El humor, el movimiento y las buenas compañías se revelan como los aliados más potentes y olvidados para combatir el estrés cotidiano

El humor, el movimiento y las buenas compañías se revelan como los aliados más potentes y olvidados para combatir el estrés cotidianoPixabay

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La psicóloga Begoña G. Larrauri, autora de Jaque al estrés, insiste en que herramientas tan básicas como el humor, el ejercicio físico o rodearse de personas que aportan bienestar pueden transformar por completo la forma en que afrontamos las tensiones diarias. Para ella, la clave está en comprender que no siempre podemos controlar lo que ocurre, pero sí la manera en que lo interpretamos y lo vivimos.

Beneficios para la salud

En este sentido, subraya que "Puede ser buena forma de afrontar el estrés porque nos abre una nueva perspectiva y una forma de pensar más amplia y flexible, y recuerda que todas las cosas tienen tres lados, positivo, negativo, y cómico", una reflexión que resume el poder del humor como vía para desactivar la reacción automática ante los problemas. Larrauri explica que, cuando una situación nos supera, solemos quedarnos atrapados en una visión estrecha y oscura de lo que está pasando. El humor, incluso en pequeñas dosis, actúa como una grieta por la que entra luz. Según señala, "Esta pregunta te saca del momento reactivo del que estás, que no ves nada más que lo oscuro de la situación, y te muestra que hay otras formas de ver lo que está pasando". Para la psicóloga, esta capacidad de distanciamiento es esencial: permite rebajar la intensidad emocional, recuperar la calma y activar un pensamiento más racional. Además, recuerda que muchas de las situaciones que hoy nos parecen insoportables, con el tiempo terminan resultando anecdóticas o incluso divertidas, lo que demuestra que nuestra percepción inicial no siempre es la más fiable.

La autora insiste en que reírse de uno mismo es una de las herramientas más potentes para gestionar el estrés. No se trata de minimizar los problemas, sino de evitar que nos devoren. En sus palabras, "Ésta es la esencia del humor", una frase que sintetiza su enfoque: la risa no elimina las dificultades, pero sí cambia la forma en que las atravesamos. Esta actitud, explica, ayuda a romper la rigidez mental que acompaña al estrés y abre la puerta a soluciones que antes parecían imposibles. Además, reduce la sensación de amenaza y permite que el cuerpo salga del estado de alerta constante que tanto desgaste provoca. Junto al humor, Larrauri destaca la importancia de cuidar las relaciones sociales. Rodearse de personas que aportan calma, comprensión o alegría puede marcar una diferencia enorme en la forma en que afrontamos los desafíos. Las buenas compañías actúan como un amortiguador emocional, ayudan a relativizar los problemas y ofrecen un espacio seguro para compartir preocupaciones sin sentirse juzgado. La psicóloga recuerda que el aislamiento, por el contrario, intensifica la sensación de carga y hace que los problemas parezcan más grandes de lo que son.

Actividad física

El ejercicio físico es otra de las estrategias que, aunque ampliamente recomendada, sigue infravalorada. La actividad regular contribuye a regular hormonas como el cortisol, mejora el estado de ánimo y favorece la claridad mental. No es necesario realizar entrenamientos intensos, otras actividades como caminar, bailar, nadar o practicar cualquier acción que resulte agradable puede ser suficiente para notar cambios significativos. Larrauri subraya que el cuerpo y la mente están profundamente conectados, y que movernos ayuda a liberar tensión acumulada y a recuperar una sensación de control.

En un contexto en el que el estrés se ha normalizado como parte del ritmo de vida, recuperar estas herramientas sencillas como reír, moverse, compartir tiempo con personas que nos hacen bien puede ser una de las formas más efectivas de proteger nuestra salud mental. La psicóloga recuerda que no se trata de eliminar el estrés por completo, algo imposible, sino de aprender a convivir con él sin que domine nuestra vida. Y para ello, las estrategias más simples suelen ser también las más poderosas.

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