SALUD AUTOINMUNE

Qué influencia tienen los antecedentes familiares en las enfermedades autoinmunes

Tener antecedentes familiares de una enfermedad autoinmune no implica desarrollarla. Además de la genética, influyen factores ambientales, infecciosos, hormonales y hábitos de vida en su aparición.

Qué influencia tienen los antecedentes familiares en las enfermedades autoinmunes

Qué influencia tienen los antecedentes familiares en las enfermedades autoinmunes Pexels

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Así lo explica Andrés González García, médico especialista en medicina interna y coordinador del Grupo de Enfermedades Autoinmunes Sistémicas (GEAS) de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI), quien señala que, más que hablar de enfermedades autoinmunes hereditarias, es más adecuado referirse a una mayor susceptibilidad familiar. Según el experto, aunque los genes tienen un papel importante en el desarrollo de estas patologías, también influyen la epigenética, el entorno en el que vive la persona y sus hábitos. Por ello, que exista un caso de enfermedad autoinmune dentro de una familia no significa que otros miembros vayan a desarrollar necesariamente la enfermedad.

El papel de los hábitos y el entorno

El especialista explica que puede existir una "carga" familiar de autoinmunidad y pone como ejemplo los problemas de tiroides, cuya causa más frecuente es autoinmune. Esta agregación familiar también puede observarse entre enfermedades diferentes. Por ejemplo, el especialista apunta que una persona con lupus puede tener familiares con enfermedad inflamatoria intestinal, una asociación que puede aparecer con cierta frecuencia. Por este motivo, cuando existe una enfermedad autoinmune en la familia, se suele recomendar mantener "cierta vigilancia" ante la aparición de determinados síntomas en los hijos. El objetivo es favorecer un diagnóstico precoz, teniendo en cuenta que, según González García, las enfermedades autoinmunes son relativamente frecuentes entre la población. Entre las patologías relacionadas con esta susceptibilidad familiar se encuentran la diabetes tipo 1, el síndrome de Sjögren, la artritis reumatoide o el lupus. "Porque tu padre tenga lupus no quiere decir que tú vayas a desarrollarlo", insiste el especialista.

En el caso concreto de la artritis reumatoide, el riesgo de desarrollar la enfermedad se multiplica por tres cuando existen antecedentes familiares. Aun así, el médico recalca que se trata de un riesgo bajo, por lo que tener un familiar afectado no implica que la persona vaya a desarrollar necesariamente la patología. Además de la predisposición genética, existen factores sobre los que sí se puede actuar. El experto destaca especialmente la importancia de mantener unos hábitos saludables y señala el papel del tabaco en las enfermedades autoinmunes. "El tabaco inflama. Hay que intentar evitarlo porque la práctica totalidad de enfermedades empeora con el tabaco", afirma. Según explica, fumar puede favorecer que las patologías autoinmunes evolucionen peor o que los pacientes no respondan adecuadamente a los tratamientos.

Posibles factores desencadenantes

También existen factores que pueden actuar como desencadenantes y que no siempre pueden controlarse. Entre ellos se encuentran algunas infecciones víricas, como el virus de Epstein-Barr en el caso de la esclerosis múltiple, además de la covid o los parvovirus. En personas con una determinada predisposición genética, estas infecciones pueden actuar como un disparador que desencadene una respuesta del sistema inmunitario que no consigue controlarse y termine dando lugar a la enfermedad. La obesidad es otro de los factores señalados por el especialista. En esta situación existe un estado inflamatorio activo relacionado con las células de la grasa, que producen sustancias implicadas en la inflamación. El médico destaca que las personas que viven con obesidad presentan una relación frecuente con las enfermedades autoinmunes.

En el caso de las mujeres, además, las hormonas femeninas, especialmente los estrógenos, tienen un papel relevante en el debut de estas patologías. El lupus es un ejemplo de ello, nueve de cada diez pacientes son mujeres. El estrés negativo también puede influir, ya que, cuando se intensifica, puede favorecer tanto el inicio de la enfermedad como la aparición de un brote en personas que ya han sido diagnosticadas. Por todo ello, además de evitar el tabaco y mantener un peso adecuado, el especialista destaca la importancia de realizar ejercicio de forma regular y seguir una alimentación equilibrada, preferentemente mediterránea, por su carácter antiinflamatorio.

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