IMPACTO PSICOLÓGICO
Los incendios forestales dejan una huella emocional en los afectados y en los equipos de emergencia
Los grandes incendios forestales no solo arrasan el entorno natural y las viviendas, sino que también dejan importantes secuelas psicológicas en las personas afectadas. Así lo explica Miriam González, psicóloga de emergencias, que durante los últimos días ha trabajado en Villa del Prado, una de las localidades más afectadas por el incendio de la zona oeste de la Comunidad de Madrid, ayudando a vecinos y profesionales a afrontar el miedo, la ansiedad y la incertidumbre generados por la emergencia.

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Tras conducir por carreteras prácticamente vacías hasta llegar al municipio, que ha permanecido casi una semana confinado, González destaca que trabajar sobre el terreno permite comprender mejor el impacto emocional de la situación.
Impacto psicológico
"Cuando estás sobre el terreno, inhalas el humo igual que los vecinos, el olor… sufres unas consecuencias físicas que te ayudan a poder entender y abordar el miedo de una forma diferente. Tienes un grado más de comprensión", explica en una entrevista con EFE Salud. Con 26 años de experiencia en emergencias como los atentados del 11-M, el accidente ferroviario de Santiago de Compostela o el accidente aéreo de Spanair, la psicóloga considera que las catástrofes naturales recuerdan la vulnerabilidad de las personas. "Nos ponen en el contexto de la vulnerabilidad cuando nos creemos invulnerables", afirma. Aunque el incendio se encuentra ya "técnicamente estabilizado" y muchos vecinos han podido regresar a sus viviendas, el impacto emocional persiste. En el pabellón municipal de Villa del Prado, donde fueron acogidas las personas desalojadas, un equipo de psicólogos presta apoyo a quienes tuvieron que abandonar sus casas en cuestión de minutos para salvar la vida y, en algunos casos, lo han perdido todo.
Los profesionales evalúan la situación de cada persona y ofrecen acompañamiento tanto a quienes solicitan ayuda como a aquellos en los que detectan una mayor necesidad de intervención. Después de varios días de incertidumbre, los vecinos presentan síntomas como cansancio, tristeza, ansiedad, preocupación, miedo, desesperanza e incertidumbre. La especialista subraya que el impacto alcanza incluso a los animales atendidos por los veterinarios en el pabellón. "Tienen una mirada de tristeza profunda, están contagiados por la tristeza del entorno, de sus dueños…", relata. Uno de los momentos más difíciles llega cuando los vecinos regresan a comprobar el estado de sus viviendas acompañados por la Guardia Civil. Para muchas personas, la pérdida va más allá de lo material. "Se pierde la casa, pero también se pierden los recuerdos. Se produce una pérdida de la identidad emocional", señala González.
Apoyo a los profesionales contra los incendios
La evolución cambiante de un incendio también incrementa el desgaste psicológico. La dirección del fuego puede variar con el viento y hacer que la esperanza de un día desaparezca al siguiente. "Todavía estamos en momentos de manejo de la incertidumbre. Esa ansiedad, esa preocupación, ese qué va a pasar con mi vida, qué va a pasar con las cosas que yo tengo produce incertidumbre", explica. El apoyo psicológico también se dirige a los profesionales que participan en las labores de extinción y asistencia. Según la psicóloga, muchos efectivos acumulan varios días de trabajo junto al fuego y presentan un importante nivel de agotamiento físico y emocional. "Hay intervinientes que llevan varios días, que están agotados, que han estado junto al fuego. Esto está dejando una huella en mucha gente que está haciendo todo lo que puede y más", afirma. En este sentido, insiste en la importancia de establecer turnos de descanso y relevos para garantizar que puedan seguir prestando una ayuda eficaz.
Una vez superada la emergencia, las consecuencias psicológicas pueden prolongarse en el tiempo. Miedo, ansiedad, depresión o estrés postraumático son algunas de las secuelas que pueden aparecer tras vivir un incendio de esta magnitud. Además de las pérdidas materiales, muchos vecinos deben enfrentarse a la desaparición del paisaje que formaba parte de su vida cotidiana. "Hay gente que te dice: Es que yo tengo la suerte de que mi casa no se ha quemado, pero es que el camino que recorro ya nunca va a ser el mismo, porque esos árboles tan grandes que había en el paseo que yo hacía por las tardes ya no los voy a tener", relata la especialista. Para favorecer la recuperación emocional, González recomienda solicitar ayuda psicológica una vez haya pasado la fase más crítica de la emergencia. Como ella, cerca de 40 profesionales del Colegio Oficial de la Psicología de Madrid se han desplegado en las distintas localidades afectadas por el incendio para proporcionar primeros auxilios psicológicos, reducir el impacto emocional inicial, favorecer la estabilización psicológica e identificar las necesidades prioritarias de la población afectada.
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