NUTRICIÓN

Gazpacho sí, pero no cualquiera: en qué fijarse antes de comprarlo en el supermercado

El calor dispara el consumo de este plato en los hogares españoles, pero los nutricionistas insisten en que no todas las versiones que se venden en el supermercado aportan lo mismo, y en que hay pacientes que deben vigilar cómo lo incorporan a su dieta.

Gazpacho sí, pero no cualquiera: en qué fijarse antes de comprarlo en el supermercado

Gazpacho sí, pero no cualquiera: en qué fijarse antes de comprarlo en el supermercado Pixabay

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El buen tiempo convierte al gazpacho en uno de los platos imprescindibles de millones de hogares españoles. Su elevado contenido en agua, sumado a su aporte de vitaminas, minerales y antioxidantes, lo sitúa entre las opciones más recomendables para las épocas de calor. Sin embargo, los especialistas recuerdan que no todas las variantes disponibles en el mercado son equivalentes, y que aunque puede formar parte de la dieta diaria, existen ciertas condiciones de salud que obligan a adaptar su consumo.

Rocío Práxedes, dietista-nutricionista de la Unidad de Obesidad del Hospital Quirónsalud Valencia, explica que el gazpacho resulta beneficioso siempre que se integre dentro de un patrón de alimentación equilibrado, ya que ningún alimento por sí solo puede cubrir todas las necesidades nutricionales de una persona.

Un producto bajo en calorías y grasa

Según esta especialista, el gazpacho destaca por su reducido aporte calórico y de grasa, su elevado contenido en agua y su cantidad apreciable de potasio y vitamina C. La experta detalla además que contribuye a la hidratación y a la regulación de la temperatura corporal a través de varios mecanismos:

Su contenido de agua, en torno al 90 %, favorece la reposición de líquidos. Aporta además electrolitos, con alrededor de 167 mg de potasio por cada 100 gramos, lo que favorece el equilibrio hídrico dentro de las células. Su baja carga digestiva facilita su tolerancia en los días de más calor, al evitar comidas copiosas, mientras que sus antioxidantes vegetales —vitamina C, licopeno y carotenoides— ayudan a combatir el estrés oxidativo asociado a las altas temperaturas. Por último, su consumo fomenta la ingesta de verduras, algo especialmente útil en verano, cuando muchas personas reducen los platos elaborados con hortalizas cocinadas.

En qué fijarse al comprar gazpacho

Práxedes advierte de que no todas las versiones comercializadas son igual de recomendables. Para elegir un producto de calidad, aconseja revisar el etiquetado y comprobar que la lista de ingredientes se limita a hortalizas, fijarse en el tipo de aceite empleado —preferiblemente aceite de oliva virgen extra—, en la cantidad de aceite añadido y en el contenido de sal, que conviene que sea lo más bajo posible. Estas características, señala, suelen darse con más frecuencia en los gazpachos de la sección de refrigerados.

La nutricionista insiste en que una alimentación saludable es aquella que cubre por completo las necesidades nutricionales de cada persona y que se adapta a su situación clínica particular.

Pacientes que deben vigilar su consumo

Aunque el gazpacho es, en general, una opción saludable, la especialista señala que hay perfiles de pacientes que requieren una valoración individualizada: personas con insuficiencia renal crónica, insuficiencia cardiaca, niveles elevados de potasio en sangre, diabetes o dificultades para tragar, entre otros casos con alteraciones analíticas específicas o patologías que exigen limitar líquidos o minerales, o adaptar la textura de los alimentos.

Como resume la propia Práxedes, "ningún alimento es bueno o malo por sí mismo", sino que lo determinante es el patrón de alimentación global y las circunstancias de cada paciente.

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