PROTECCIÓN CUTÁNEA

Farmacéuticos recomiendan extremar la prevención frente a las picaduras este verano

El Consejo General de Colegios Farmacéuticos (CGCOF) ha animado a la población a reforzar durante el verano las medidas de prevención frente a las picaduras de mosquitos, avispas, abejas, medusas y otros animales, que pueden provocar desde reacciones leves y localizadas hasta complicaciones graves. Los farmacéuticos recuerdan además que las picaduras de algunos insectos pueden favorecer la transmisión de enfermedades, por lo que la prevención constituye la principal medida para reducir sus riesgos.

Farmacéuticos recomiendan extremar la prevención frente a las picaduras este verano

Farmacéuticos recomiendan extremar la prevención frente a las picaduras este verano Pixabay

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La mayoría de las picaduras tienen una afectación local y son leves, aunque los síntomas pueden variar considerablemente en función del animal responsable y de la presencia de toxinas o microorganismos. Mientras algunas personas pueden desarrollar únicamente una urticaria, otras pueden sufrir infecciones, angioedema o problemas respiratorios, cardiovasculares, de coagulación o relacionados con el sistema nervioso central. En los casos más graves, estas reacciones pueden llegar a comprometer la vida.

Medidas para evitar las picaduras

Las picaduras de insectos y arañas constituyen un problema de salud pública tanto por la toxicidad de sus venenos como por su capacidad para transmitir enfermedades, como ocurre con el virus del Nilo. Por ello, el Consejo General de Colegios Farmacéuticos considera que la prevención es la herramienta más eficaz. Entre las recomendaciones para los meses de verano se encuentra el uso de mosquiteras en puertas y ventanas, así como evitar la acumulación de aguas estancadas. Los farmacéuticos aconsejan también limitar la permanencia al aire libre después del atardecer y durante el amanecer, mantener apagadas las luces durante la noche, evitar los perfumes intensos y utilizar ropa que cubra la mayor cantidad posible de piel.

A estas medidas se suma la aplicación de repelentes tópicos autorizados por las autoridades sanitarias. Si finalmente se produce una picadura, la recomendación general es lavar la zona con agua y jabón y evitar rascarse. También puede aplicarse frío local para aliviar el picor. Entre las opciones mencionadas por los farmacéuticos se encuentran productos de fitoterapia, como cremas con caléndula y aceite de árbol de té. Cuando la inflamación o el picor son más intensos, se puede recurrir a un antihistamínico oral o a cremas con antihistamínicos o corticoides de baja potencia, como la hidrocortisona. En el caso de las picaduras de avispas y abejas, lo habitual es que provoquen una reacción localizada, acompañada de un dolor intenso en el lugar de la picadura y la aparición de una pápula, un abultamiento de la piel rodeado de una zona de enrojecimiento de aproximadamente dos centímetros.

Precaución también con las medusas

Ante una picadura de estos insectos, los farmacéuticos recomiendan retirar el aguijón junto con la vesícula utilizando unas pinzas para evitar que continúe entrando veneno y aplicar posteriormente frío local. Sin embargo, si aparece una reacción anafiláctica, es decir, una reacción alérgica grave que puede comprometer la vida, el aguijón debe retirarse lo antes posible, deben aplicarse medidas de soporte vital y hay que acudir con urgencia a un centro médico. Las recomendaciones cambian cuando el contacto se produce con una medusa. En estos casos, los fragmentos que hayan quedado adheridos a la piel deben retirarse sin frotar. Posteriormente, la zona debe lavarse con abundante agua de mar y puede aplicarse hielo seco a intervalos. Si el dolor es intenso, se recomienda administrar un analgésico, mientras que para aliviar el picor puede utilizarse un antihistamínico oral o un corticoide tópico.

La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) también ha advertido sobre los riesgos asociados a las picaduras durante el verano y ha puesto el foco en algunos métodos utilizados para intentar mantener alejados a los mosquitos. En concreto, señala que las pulseras impregnadas con repelente no ofrecen protección más allá de la zona próxima a la muñeca. También apunta que los aparatos de ultrasonidos continúan sin disponer de evidencia científica que respalde su eficacia para alejar a los mosquitos. Como alternativa, recomienda utilizar repelentes cutáneos en formato espray, gel o barra. Para el interior de las viviendas aconseja los insecticidas, aunque con moderación, ya que sus principios activos, las piretrinas, podrían resultar tóxicos a largo plazo. Entre las opciones menos tóxicas, la OCU señala el uso de un ventilador, ya que el movimiento del aire dispersa el CO2 de la respiración y las sustancias que libera la piel, que constituyen los principales focos de atracción para los mosquitos.

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