PREVENCIÓN OCULAR
Desprendimiento de retina, estos los síntomas que pueden alertar de una enfermedad ocular grave
El desprendimiento de retina es, según la Sociedad Española de Oftalmología (SEO), una de las enfermedades oculares más graves y de peor pronóstico si no se trata.

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Con motivo del Día Mundial del Desprendimiento de Retina, que se acaba de celebrar, el oftalmólogo Jesús Pareja, jefe de Sección de Retina en Clínica Rementería de Madrid, explica a Europa Press Salud Infosalus cómo se produce esta patología, cuáles son sus principales factores de riesgo y la importancia de actuar de forma precoz.
Enfermedad grave
El especialista destaca que el desprendimiento de retina es más frecuente de lo que se piensa en las consultas especializadas de retina, especialmente entre las personas de 50 a 75 años. Se produce cuando la retina, "el tejido que tapiza la pared interna del ojo del ojo en sí", se separa del resto del ojo. Se trata de una enfermedad grave que "puede conllevar la pérdida de la visión, e incluso la pérdida física del ojo si se deja evolucionar de forma natural", advierte Pareja. La retina es un tejido fundamental para la visión y el desprendimiento puede producirse cuando el vítreo, el material transparente que se encuentra dentro del globo ocular y está adherido a la retina, tira de ella con suficiente fuerza como para provocar un desgarro. Según explica la Academia Americana de Oftalmología (AAO), el vítreo normalmente se mueve alrededor de la retina sin causar problemas, pero en determinadas circunstancias puede adherirse a ella y ejercer una tracción que termine desgarrándola. A través de ese desgarro, el líquido puede pasar y levantar la retina, provocando su desprendimiento.
Uno de los principales problemas de esta patología es que no provoca dolor. "Uno de sus principales problemas es que es indoloro. Si causara un mínimo dolor se diagnosticarían todos los casos y, además, rápidamente; pero el desprendimiento de retina es el final de una serie de malas suertes, de una carambola de fenómenos", señala el doctor Pareja. Precisamente por su carácter indoloro, reconocer los síntomas resulta especialmente importante. Entre las principales señales de alerta, el especialista menciona la aparición de moscas volantes, destellos de luz, visión borrosa y una sombra en la visión periférica o lateral del ojo que va creciendo. El envejecimiento del vítreo constituye uno de los principales factores relacionados con la aparición del desprendimiento de retina. Con el paso del tiempo, este material transparente cambia de forma, comienza a encogerse y se hace más fino, lo que puede provocar daños en la retina. La SEO señala también la miopía y la inflamación dentro del ojo entre las posibles causas frecuentes.
Traumatismos en pacientes jóvenes
Por su parte, Pareja destaca que el principal factor de riesgo para sufrir un desprendimiento de retina es haber padecido previamente uno en el otro ojo. También apunta a otros factores, como haberse sometido a operaciones de cataratas antes de los 40 años o contar con antecedentes familiares de esta patología, ya que existe "cierto componente genético". Los traumatismos constituyen otro posible desencadenante, especialmente entre los pacientes jóvenes. El especialista explica que es típico encontrar desprendimientos de retina después de traumatismos producidos por un pelotazo jugando al pádel. En estos casos, el ojo se aplasta y recupera su forma en milisegundos y, durante este proceso físico-mecánico, el vítreo puede desprenderse de forma traumática, provocando una inflamación de la retina que, en última instancia, puede llegar a causar su desprendimiento. A pesar de la gravedad de la enfermedad, el pronóstico puede ser favorable cuando se detecta y se trata rápidamente. Según el doctor Pareja, entre el 85% y el 90% de los casos en los que se opera la retina y la intervención se realiza de forma rápida presentan un buen pronóstico, llegando incluso a recuperar la visión.
El problema se encuentra en aproximadamente el 15% restante, en el que la retina presenta problemas, pierde flexibilidad y capacidad para volver a ser extensible, lo que impide que pueda reaplicarse correctamente al ojo. "Si se ha operado de forma precoz y conseguimos que la mácula (área en el centro de la retina) no se despegue, el pronóstico es mejor y, a veces, se consigue la recuperación visual total. Todo depende del grado de lesión, y del tiempo que haya pasado de la lesión hasta la puesta en marcha del tratamiento. El problema está, además, en que la retina no se regenera; es un nervio plano, es tejido nervioso", subraya el especialista. Ante esta situación, Pareja señala que el principal consejo de prevención es realizar revisiones con el oftalmólogo, especialmente cuando existe un familiar que ha sufrido un desprendimiento de retina o cuando el propio paciente ha padecido anteriormente un desprendimiento de vítreo o de retina. Además de estas revisiones, el especialista apunta que, en términos generales, para cuidar la retina en el día a día es fundamental no fumar y evitar la exposición solar directa.
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