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Síntomas y razones para saber cuándo debemos operar las piedras en la vesícula

Descubrir cálculos biliares no implica necesariamente pasar por quirófano, si aparecen de forma casual y no provocan síntomas, lo habitual es vigilarlos.

Síntomas y razones para saber cuándo debemos operar las piedras en la vesícula

Síntomas y razones para saber cuándo debemos operar las piedras en la vesícula Pexels

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Descubrir cálculos biliares no implica necesariamente pasar por quirófano, si aparecen de forma casual y no provocan síntomas, lo habitual es vigilarlos. Encontrar piedras en la vesícula puede generar preocupación y hacer pensar inmediatamente en una operación, pero tener cálculos biliares no significa necesariamente que haya que pasar por quirófano.

Más frecuentes en mujeres a partir de los 40

Cuando aparecen de forma casual y no provocan síntomas, lo habitual es no operar y simplemente saber identificar las señales que pueden indicar una complicación. La situación cambia cuando los cálculos producen un cólico biliar o provocan complicaciones como una colecistitis, una infección de la vía biliar o una pancreatitis. El doctor Ángel Cuadrado García, especialista en Cirugía General y del Aparato Digestivo y coordinador de la Unidad de Cirugía Hepatobiliopancreática del Hospital Universitario Infanta Sofía, explica a Europa Press Salud, en una entrevista en exclusiva para Infosalus.com, cuándo conviene vigilar las piedras, qué síntomas deben alertar y en qué casos la cirugía está indicada.

Las piedras aparecen cuando la bilis almacenada se satura. Esta contiene colesterol disuelto y necesita sales biliares para mantenerlo en ese estado. Cuando existe más colesterol del que estas sustancias pueden mantener disuelto, el sobrante precipita y comienza a formar los cálculos. Los cálculos biliares son más frecuentes de lo que se podría pensar y afectan a entre el 10 y el 15 % de los adultos. En las mujeres aparecen con mayor frecuencia, algo que el especialista relaciona con factores como los estrógenos, los embarazos, los anticonceptivos y los tratamientos hormonales. Además, son más habituales a partir de los 40 años y su frecuencia aumenta con la edad. Entre los factores que favorecen la aparición de cálculos también se encuentran el sobrepeso, la diabetes y el colesterol alto. El experto destaca, además, una circunstancia que puede sorprender a los pacientes, adelgazar muy deprisa también puede favorecer la aparición de piedras. La existencia de antecedentes familiares es otro de los elementos que el especialista observa habitualmente en consulta.

No siempre es necesario operar

Por ello, cuando una persona nunca ha tenido dolor y la ecografía muestra una vesícula y una vía biliar normales, lo indicado es no operar y vigilar. Pero esta vigilancia, según insiste Cuadrado García, no implica realizar pruebas de forma periódica. Existen, sin embargo, algunas situaciones en las que puede plantearse la cirugía incluso aunque el paciente no presente síntomas. Entre ellas se encuentran la presencia de un pólipo de un centímetro o más, o de uno más pequeño acompañado de factores de riesgo, cálculos de más de tres centímetros, una pared de la vesícula calcificada, conocida como "vesícula en porcelana", y algunas anemias hereditarias poco frecuentes. También existe una situación en la que, según el especialista, no hay lugar a esperar, cuando una piedra ha salido de la vesícula y se encuentra en el colédoco, el conducto biliar principal.

Una de las principales señales que pueden indicar que los cálculos requieren valoración quirúrgica es el cólico biliar. El doctor Cuadrado García diferencia este dolor de un simple retortijón o una indigestión y lo describe como un dolor intenso y continuo que comienza, se instala y permanece debajo de las costillas del lado derecho o en la boca del estómago. El dolor puede extenderse hacia la espalda o el hombro derecho, durar más de media hora y prolongarse durante varias horas. Suele aparecer por la noche o después de una comida abundante, pesada o grasienta, y puede acompañarse de náuseas, vómitos y sudor frío. Cuando existe un cólico biliar bien documentado y las piedras aparecen en la ecografía, la recomendación es operar de forma programada. El especialista identifica cuatro situaciones que requieren acudir a urgencias sin esperar. La primera es que el dolor no desaparezca después de cuatro o seis horas. La segunda, la aparición de fiebre acompañada de tiritona. También debe buscarse atención urgente si los ojos o la piel adquieren un tono amarillento, la orina se vuelve más oscura, con un color similar al té o al coñac, y las heces aparecen muy claras. La cuarta señal son los vómitos que impiden incluso beber agua.

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