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Ayuno intermitente después de los 60: por qué los expertos aconsejan tener cuidado

El ayuno intermitente gana adeptos entre quienes buscan perder peso, pero no es una estrategia adecuada para todo el mundo. A partir de los 60 años, la pérdida de masa muscular y los cambios en el apetito obligan a prestar más atención a la alimentación diaria.

Ayuno intermitente

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Una de las cuestiones que conviene vigilar es la pérdida de apetito. Muchas personas mayores de 60 años comen menos, dejan de cenar o reducen sus comidas sin planteárselo como una estrategia para adelgazar.

“Me acostumbré a no cenar y ahora ya el cuerpo no me lo pide”, cuenta una de las personas entrevistadas. Otras explican que, cuando llega la noche, apenas tienen ganas de comer y optan por algo ligero, como un yogur.

Pero ¿es recomendable saltarse comidas a esta edad? Andrea, nutricionista, advierte de que el ayuno intermitente no ofrece los mismos beneficios a jóvenes y mayores. Mientras que algunas personas jóvenes recurren a él para intentar perder peso, en edades avanzadas hay otros factores que deben tenerse en cuenta.

Con el envejecimiento, el organismo tiende a perder masa muscular, por lo que reducir las comidas de forma voluntaria puede dificultar que se cubran las necesidades nutricionales. Por este motivo, la nutricionista desaconseja utilizar el ayuno intermitente como estrategia general en las personas mayores.

Por qué disminuye el apetito con la edad

La falta de ganas de comer también puede explicar por qué algunas personas mayores dejan de hacer determinadas comidas. Según explica Andrea, los cambios asociados al envejecimiento pueden afectar al metabolismo y reducir la percepción de los sabores, lo que influye en el apetito.

Cuando una persona come menos porque no tiene hambre, es importante distinguir si se trata de una costumbre o de un cambio que conviene consultar con el médico. Mantener una alimentación suficiente y equilibrada resulta especialmente importante en esta etapa para ayudar a preservar la masa muscular y el estado nutricional.

En definitiva, antes de incorporar el ayuno intermitente a la rutina, conviene tener en cuenta la edad, las necesidades de cada persona y su estado de salud. A partir de los 60 años, más que centrarse en saltarse comidas, es fundamental prestar atención a la calidad y a la cantidad de los alimentos que se consumen a lo largo del día.

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