AUTONOMÍA SÉNIOR

El alta hospitalaria no garantiza recuperar la autonomía: claves para ayudar a las personas mayores

Los especialistas recomiendan retomar las actividades cotidianas de forma progresiva, adaptar el entorno doméstico y vigilar las posibles dificultades tras el ingreso.

El alta hospitalaria no garantiza recuperar la autonomía

El alta hospitalaria no garantiza recuperar la autonomía Pexels

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Recibir el alta hospitalaria no significa necesariamente haber recuperado la capacidad funcional previa. En las personas mayores, el regreso a casa después de un ingreso prolongado supone una nueva etapa del proceso asistencial, en la que resulta fundamental comprobar cómo evoluciona su autonomía en las actividades cotidianas.

Recuperar la autonomía paso a paso

El geriatra del Hospital Universitario Sanitas Virgen del Mar, Carlos de la Fuente, señala que la mejoría clínica debe acompañarse de una valoración de las capacidades funcionales. Acciones como levantarse de una silla sin ayuda, caminar con seguridad por la vivienda o desenvolverse en el baño permiten identificar si persisten dificultades y determinar qué apoyos pueden ser necesarios. Por ello, el especialista insiste en que la recuperación debe ser progresiva e individualizada, teniendo en cuenta la situación clínica de cada persona, su capacidad funcional y el riesgo de caídas. Siempre que sea posible, recomienda seguir las pautas de movilización o ejercicio indicadas al alta y solicitar una valoración profesional si aparecen inestabilidad, dolor, mareos, dificultad respiratoria o una pérdida importante de autonomía.

La directora médica de Sanitas Mayores, Miriam Piqueras, aconseja prestar atención a las actividades que la persona vuelve a realizar sin ayuda, en lugar de comparar constantemente su situación con la que tenía antes del ingreso. Registrar los avances en tareas concretas permite identificar tanto los progresos como aquellas actividades en las que todavía necesita apoyo. También recomienda distribuir el esfuerzo a lo largo del día. En las primeras etapas de la recuperación, alternar pequeños periodos de actividad con momentos de descanso puede resultar más llevadero que intentar recuperar de golpe el ritmo anterior a la hospitalización. Mantener las capacidades que todavía se conservan es otro aspecto importante. Vestirse, desplazarse por casa o colaborar en tareas cotidianas son actividades que conviene seguir realizando siempre que puedan hacerse con seguridad. De este modo, se favorece la autonomía y se evita dejar de utilizar habilidades que la persona aún mantiene.

Revisar la medicación y adaptar la vivienda

El entorno familiar también desempeña un papel relevante. La ayuda debe adaptarse a las capacidades, preferencias y necesidades de seguridad de cada persona, fomentando su participación en las tareas que pueda realizar. La supervisión y los apoyos deben incorporarse cuando sean necesarios, evitando tanto la sobreprotección como la exposición a riesgos. La vuelta a casa también requiere comprobar el tratamiento médico. Piqueras recomienda revisar el informe de alta junto con los profesionales sanitarios para confirmar qué medicamentos deben mantenerse, cuáles se incorporan o cambian de dosis y cuáles se suspenden. No se deben modificar los tratamientos por iniciativa propia y es importante consultar si aparecen somnolencia, mareos, hipotensión, confusión u otros efectos que puedan aumentar el riesgo de caídas.

Asimismo, conviene revisar las condiciones de la vivienda para reducir posibles obstáculos. La iluminación, las alfombras, el acceso al baño, el calzado y la adecuación de los apoyos disponibles son elementos que pueden influir en la seguridad durante la recuperación. Las salidas al exterior, por su parte, deben retomarse de manera progresiva. De la Fuente subraya que el seguimiento resulta especialmente importante cuando aparecen nuevas limitaciones o se pierde capacidad para realizar actividades que ya se habían recuperado. En esos casos, recomienda revisar la situación clínica y funcional. La videoconsulta puede facilitar la resolución de determinadas dudas durante esta etapa y ayudar a valorar si es necesaria una atención presencial. En definitiva, la recuperación tras un ingreso hospitalario requiere observar la evolución diaria, adaptar los apoyos y favorecer que las personas mayores recuperen su autonomía de forma segura y acorde con sus posibilidades.

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