DORMIR EN VERANO

Problemas para dormir en verano: cuidado con las gominolas de melatonina

El calor y las olas de calor empeoran el descanso nocturno en verano, lo que ha disparado el consumo de gominolas de melatonina, un producto que por su sabor dulce y aspecto de golosina puede generar una falsa sensación de seguridad. Jesús Fernández Felipe, profesor de Enfermería en UNIE Universidad, advierte de que su uso debe estar siempre pautado por un médico o farmacéutico.

Problemas para dormir en verano: cuidado con las gominolas de melatonina

Problemas para dormir en verano: cuidado con las gominolas de melatonina Pixabay

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Las altas temperaturas y las olas de calor prolongadas están detrás de buena parte de las noches en vela de este verano, una situación que empuja a muchas personas a buscar remedios sin respaldo médico. Entre ellos destacan las gominolas de melatonina, en pleno auge esta temporada, aunque su formato dulce y su parecido con una golosina convencional pueden hacer pensar, erróneamente, que se trata de un producto totalmente inofensivo. Los expertos insisten en que debe ser un profesional sanitario quien indique la dosis y el momento del día en que conviene tomarla.

Jesús Fernández Felipe, profesor de Enfermería en UNIE Universidad, explica a EFE Salud que la melatonina no debería convertirse en un hábito indefinido sin identificar antes la causa del problema de sueño, ya que puede ser útil en casos concretos, con dosis y horario adecuados, pero no soluciona por sí sola cuestiones como el estrés, la ansiedad o los malos hábitos. Según el especialista, si una persona necesita tomarla cada noche durante semanas o meses, conviene que revise el tratamiento con un médico o farmacéutico, ya que tomarla a una hora inadecuada puede no surtir el efecto esperado e incluso alterar el ritmo circadiano en sentido contrario al deseado.

Qué es la melatonina

Se trata de una hormona que produce la glándula pineal del cerebro cuando disminuye la luz ambiental, y cuyo consumo suele aumentar en verano. Su función principal es sincronizar el reloj biológico y regular el ciclo de sueño y vigilia.

Existen medicamentos y complementos con melatonina sintética disponibles en comprimidos, cápsulas, gotas, espráis y, cada vez más, en gominolas, un formato muy demandado en la actualidad. También hay alimentos que aportan pequeñas cantidades de esta hormona de forma natural, como las cerezas, los frutos secos, la leche, los huevos o algunos cereales, aunque su cantidad no es comparable a la de un suplemento concentrado.

Por qué se recurre más a la melatonina en verano

El profesor de la UNIE señala que el calor nocturno dificulta que baje la temperatura corporal, lo que complica tanto conciliar el sueño como mantenerlo. Las llamadas noches tropicales favorecen un descanso más superficial, con despertares frecuentes y menos fases de sueño profundo y REM. A esto se suman otros factores propios del verano, como el aumento de horas de luz, el uso tardío de pantallas, el cambio en los horarios de las comidas o el jet lag.

Dormir poco o mal tiene consecuencias que van más allá del cansancio: se asocia a alteraciones de memoria y del estado de ánimo, peor rendimiento, más accidentes y mayor riesgo de ansiedad y depresión. A largo plazo, el experto vincula la falta de sueño con la obesidad, la hipertensión, la diabetes tipo 2, las enfermedades cardiovasculares y los accidentes cerebrovasculares.

Entre los hábitos que perjudican el descanso, se encuentran el consumo de cafeína o bebidas energéticas, el chocolate por la tarde-noche, el alcohol como supuesto inductor del sueño, las cenas copiosas o picantes cerca de la hora de dormir, beber mucho líquido antes de acostarse, fumar, usar dispositivos electrónicos en la cama, mantener horarios irregulares o hacer ejercicio intenso justo antes de dormir.

Los riesgos de abusar de las gominolas

Dormir mal puede llevar a recurrir de forma habitual a las gominolas de melatonina, precisamente porque su apariencia inofensiva invita a un consumo poco controlado. Sin embargo, Fernández advierte de que un uso excesivo puede provocar somnolencia diurna, dolor de cabeza, mareos, náuseas, sueños intensos, desorientación, irritabilidad o menor capacidad de atención.

El profesor aclara que, aunque la melatonina no suele generar una dependencia física comparable a la de las benzodiacepinas, sí puede desarrollarse una dependencia psicológica: la persona puede llegar a creer que es incapaz de dormir sin tomarla, aunque el organismo no haya desarrollado una adicción farmacológica propiamente dicha. Esta asociación, señala, puede instaurarse en cuanto el producto se convierte en parte fija del ritual nocturno, sin que exista un plazo concreto a partir del cual aparezca.

Además, hay determinados grupos que deben consultar siempre con un profesional sanitario antes de tomar melatonina: niños y adolescentes sin indicación médica específica, mujeres embarazadas o en periodo de lactancia, personas mayores —por su mayor sensibilidad a la somnolencia, los mareos y las caídas—, personas con epilepsia, antecedentes de convulsiones o problemas de control de la glucosa, y quienes toman anticoagulantes, antiagregantes, anticonvulsivantes, antihipertensivos, sedantes u otros fármacos que puedan interaccionar con esta hormona.

Cuándo acudir al médico y cómo mejorar el descanso

El profesor de Enfermería indica que conviene consultar a un profesional sanitario cuando las dificultades para dormir aparecen al menos tres noches por semana, se prolongan durante varios meses o interfieren claramente en la vida diaria. También es necesario pedir valoración si hay somnolencia intensa durante el día, problemas de memoria o concentración, cambios importantes en el estado de ánimo o riesgo de quedarse dormido al volante. Los ronquidos intensos, las pausas respiratorias durante el sueño, los despertares con sensación de ahogo, los movimientos repetitivos de piernas o la necesidad constante de recurrir a sustancias para dormir son otras señales de alarma que conviene no pasar por alto.

Entre las recomendaciones para dormir mejor en verano figuran favorecer el descenso de la temperatura corporal, ventilar la habitación cuando baje la temperatura exterior, mantener persianas o cortinas cerradas durante las horas de más calor, usar el aire acondicionado o el ventilador evitando que el aire incida directamente sobre el cuerpo toda la noche, vestir ropa ligera y transpirable, optar por sábanas de tejidos naturales, ducharse con agua templada antes de acostarse, hidratarse bien durante el día, evitar el alcohol, la cafeína y las cenas pesadas, reducir el uso de pantallas antes de dormir, mantener horarios regulares y, en caso de siesta, que sea breve y temprana.

Fernández concluye que la melatonina puede formar parte del tratamiento en determinados casos, pero nunca debe sustituir una evaluación médica adecuada.

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