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Cómo elegir entre un centro de día o una residencia

Tomar la decisión de que nuestro ser querido ingrese en una residencia no siempre es una decisión sencilla, sin embargo, también podemos considerar la opción de que nuestros mayores acudan a los centros de día. Te explicamos en qué consisten las principales diferencias.

Residencia para personas mayores

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En ocasiones cuidar a nuestros mayores se vuelve insostenible, quizá por falta de tiempo, porque son cada vez más dependientes o por otras razones, llega un momento en que surge la idea de nuestro ser querido reciba los cuidados que necesita en una residencia, sin embargo, antes de llegar a esta decisión hay que valorar realmente las necesidades que requiere esa persona mayor y su cuidador para determinar si la mejor opción es un centro de día o finalmente una residencia.

La principal diferencia entre uno u otro, es básicamente la temporalidad, tal y como su nombre indica en los centros de día, los mayores acuden a pasar el día allí y comer pero por la noche vuelven a su casa con la familia y tampoco están allí durante el fin de semana. Sin embargo, cuando finalmente ingresas en una residencia normalmente ese lugar se convierte en su nuevo hogar. No obstante, como ya os comentamos hay algunas residencias que permiten estancias de corto o medio plazo para alguna ocasión puntual o imprevisto del cuidador.

Residencia de ancianos
Residencia de ancianos | iStock

La ventaja de acudir al centro de día es que las personas mayores están cuidadas y atendidas. Además les permite sociabilizar con personas de su misma edad y encuentran diferentes estímulos para seguir trabajando su autonomía o animación, como buena muestra de ello son los divertidos bailes de TikTok que el centro de día Luz de Luna en Santander ofrece con sus usuarios y que tanto han gustado en Internet. Es sobre todo una buena opción para las familias que no pueden hacerse cargo durante el día de la persona mayor.

Por otro lado, las residencias, como hemos comentado, se convierten en las viviendas permanentes de estos residentes, normalmente pueden recibir visitas e incluso entrar y salir de ellas, pero todo dependerá del grado de dependencia en el que se encuentren. Normalmente la opción de ingresar en una residencia suele llegar cuando la familia o el cuidador ya no puede hacerse cargo del mayor, quizá por sufrir una gran dependencia o la merma de sus capacidades cognitivas que ya necesitan de personal cualificado que les atiendan. En las residencias además suele haber médicos especializados en geriatría, tienen terapias de rehabilitación y por supuesto al igual que en los centros de día también estimulan a los residentes física y cognitivamente y es un buen lugar para sociabilizar con personas de edad similar.

Económicamente ya dependerá de cada centro, ya que tanto los centros de día como las residencias pueden ser públicas, privadas y concertadas. Es buscar la que mejor que se adapte a las necesidades del mayor y de su familia.

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