JUBILACIÓN ACTIVA

Cada vez son más adultos mayores los que compatibilizan la pensión de jubilación y el trabajo en España

2025 registró un crecimiento notable entre las personas mayores que deciden compaginar el trabajo y la pensión de jubilación tras alcanzar la edad de jubilación a través de la jubilación activa.

Cada vez son más adultos mayores los que compatibilizan la pensión de jubilación y el trabajo en España

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El número de personas en España que compaginan salario y pensión tras haber cumplido la edad legal de jubilación registró un notable crecimiento en 2025, consolidando una tendencia que refleja tanto cambios normativos como la evolución social y demográfica de un país con una población cada vez más longeva.

Más de 76.000 jubilados activos

Según los últimos datos oficiales, 76.595 jubilados activos combinaron en 2025 su pensión con actividad laboral remunerada, lo que supone un aumento del 9,4% respecto al año anterior. Esta cifra sitúa a casi 77.000 españoles dentro de una situación que hasta hace pocos años era minoritaria y que ahora se consolida como una alternativa real a la jubilación tradicional.

¿Qué es la jubilación activa y cómo solicitarla?

Este crecimiento está estrechamente vinculado a los cambios introducidos en la normativa de jubilación activa, que flexibilizan progresivamente las condiciones para compatibilizar pensión y trabajo. Entre estos cambios destaca la eliminación de la exigencia de contar con la carrera completa de cotización para acceder a la jubilación activa y la posibilidad de combinar esta modalidad con los incentivos asociados a la jubilación demorada.

La jubilación activa permite cobrar una parte de la pensión mientras se sigue trabajando, con un porcentaje de prestación que aumenta de forma escalonada cuanto más tiempo se permanece en activo. En concreto, la regulación actual contempla que durante el primer año se puede percibir alrededor del 45% de la pensión junto con el salario, y este porcentaje va subiendo cada año hasta alcanzar el 100% a partir del quinto año de actividad sin interrupciones.

El perfil de quienes optan por esta modalidad es variado. Por un lado, hay profesionales que desean seguir activos por razones económicas; por otro, muchos lo hacen por razones personales o vocacionales. En sectores como la medicina o la docencia universitaria, algunos trabajadores deciden prolongar su vida laboral porque consideran que aún tienen aportes valiosos que ofrecer, y que dejar la actividad supondría perder experiencia y conocimiento acumulado después de décadas en sus profesiones.

Auge jubilación flexible

El auge de la jubilación activa se enmarca en un contexto más amplio de transformaciones demográficas y laborales. La esperanza de vida sigue aumentando y muchas personas mantienen niveles de salud y capacidad profesional avanzados más allá de la edad legal de retiro. Al mismo tiempo, el mercado laboral no siempre aprovecha el potencial de trabajadores seniors, y la jubilación activa se presenta como una fórmula que beneficia tanto a los propios jubilados como a sectores con escasez de mano de obra cualificada.

Además de la jubilación activa que se inicia tras cumplir la edad legal de jubilación, también ha crecido significativamente otra modalidad denominada "jubilación flexible", pensada para quienes ya están jubilados pero desean reincorporarse al mercado laboral de manera parcial. Esta opción, aunque todavía menos común, registró un aumento del 13,5% en 2025, lo que indica una apuesta por formas más flexibles de retiro laboral.

Charo Y Ángel

Ángel tiene 77 años y sigue trabajando. Aunque alcanzó hace tiempo la edad legal de jubilación, no puede permitirse dejarlo y ha tenido que empezar de cero. Invirtió sus ahorros en una máquina retroexcavadora y se dedica a realizar trabajos con ella.

Su pensión se le quedaba en 840 euros, mientras que paga 850 euros de alquiler. Es decir, le sobraban apenas 10 euros para cubrir todos sus gastos, una situación que, según relata, hacía totalmente imposible salir adelante. Con 61 años cotizados, Ángel decidió volver a empezar y, a su edad, trabaja seis días a la semana, entre nueve y diez horas diarias, para poder mantenerse. Es un ejemplo de jubilación activa: cobra una parte de su pensión y, además, obtiene ingresos como autónomo en función de los trabajos que realiza. En su caso, optar por esta modalidad no fue una elección, sino una necesidad.

Una realidad distinta es la de Charo, que quiere acogerse a la jubilación activa por vocación. Rosario tiene 69 años, es profesora universitaria y, aunque todavía le queda un año para jubilarse, tiene decidido apostar por esta fórmula porque desea seguir aportando conocimiento y experiencia. Tras toda una vida dedicada a la docencia y a la investigación, considera que jubilarse por completo supondría perder calidad intelectual y cultural.

En definitiva, compaginar salario y pensión tras la jubilación deja de ser una excepción para convertirse en una opción cada vez más aceptada y practicada, reflejo de una sociedad que redefine lo que significa “jubilarse”.

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