DÍA INTERNACIONAL
Solo el 12,3 % de las personas con migraña se siente comprendido por su entorno
Más de seis millones de personas padecen esta enfermedad en España, que afecta 2,2 veces más a las mujeres que a los hombres.

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Las personas que sufren migraña se sienten incomprendidas por su entorno pese a reconocer que padecen una enfermedad. Solo el 12,3 % considera que quienes le rodean perciben claramente la migraña como una verdadera patología, según una encuesta de la Asociación Española de Migraña y Cefalea (Aemice), que pone de manifiesto la distancia entre cómo viven la enfermedad los pacientes y cómo creen que es percibida por los demás.
Una enfermedad poco reconocida
Los resultados se conocen coincidiendo con el Día Internacional de la Migraña, una enfermedad cuya prevalencia en España alcanza el 13,1 % de la población adulta y que, contando también a los menores, afecta a más de seis millones de personas. La migraña es además más frecuente entre las mujeres que entre los hombres. Según los datos de la Sociedad Española de Neurología (SEN), afecta al 17,7 % de las mujeres frente al 8,2 % de los hombres, es decir, 2,2 veces más. La encuesta de Aemice refleja una importante distancia entre el reconocimiento que las personas con migraña hacen de su enfermedad y la percepción que atribuyen a su entorno. Así, el 89,2 % de los participantes se reconoce como una persona con una enfermedad neurológica, pero el 51,5 % considera que su entorno percibe poco o nada la migraña como una verdadera patología. En el extremo contrario, solo el 12,3 % cree que quienes le rodean la perciben claramente como tal.
Además, seis de cada diez personas sienten que su entorno comprende poco o nada el impacto real que la migraña tiene en sus vidas. Una afectación que se extiende a distintos ámbitos, desde el ocio y las relaciones sociales hasta el trabajo, los estudios, las responsabilidades domésticas y la vida familiar. De hecho, el 57,9 % asegura que durante las últimas cuatro semanas la migraña ha limitado o impedido sus actividades habituales muy frecuentemente o siempre. La encuesta muestra que el impacto de la enfermedad aumenta a medida que lo hace la frecuencia de los días con dolor. Entre las personas que declararon haber sufrido dolor de cabeza diario durante el último mes, nueve de cada diez aseguran que la migraña ha limitado sus actividades muy frecuentemente o siempre. Sin embargo, tener menos días de dolor no significa que la enfermedad tenga un impacto reducido. Entre quienes declararon haber tenido entre cero y tres días con dolor de cabeza durante el último mes, más de la mitad señala una afectación alta en todos los ámbitos de la vida analizados.
Las palabras importan
Aemice subraya además que la percepción de incomprensión no depende de que la migraña sea episódica o crónica. Aunque el impacto aumenta claramente con la frecuencia de la enfermedad, la falta de reconocimiento y comprensión por parte del entorno se mantiene en niveles similares en ambos grupos. La presidenta de Aemice, Isabel Colomina, considera que los resultados muestran que las personas con migraña saben hasta qué punto esta enfermedad puede condicionar su vida. "Sin embargo, todavía nos encontramos con personas que la ven simplemente como un dolor de cabeza o que no entienden por qué un ataque de migraña puede obligarnos a cancelar un plan, faltar al trabajo o dejar de hacer algo tan cotidiano como cuidar de nuestra familia", sostiene. Para sensibilizar a la población sobre esta realidad, Aemice ha lanzado una campaña bajo el lema "Las palabras importan", con la que pretende llamar la atención sobre la manera en que se habla de la enfermedad.
La asociación señala que todavía es habitual utilizar "migraña" como sinónimo de cualquier dolor de cabeza o hablar de "migrañas" para referirse a los ataques. Frente a ello, recuerda que la migraña es una enfermedad neurológica y lo que se producen son ataques de migraña. La presidenta de Aemice destaca que el lenguaje utilizado para hablar de esta dolencia no es una cuestión menor, ya que contribuye a determinar la manera en que se entiende y se percibe la enfermedad. "Durante demasiado tiempo hemos normalizado frases como tengo migraña para referirnos a cualquier dolor de cabeza o tengo migrañas para hablar de los ataques. Puede parecer una cuestión menor, pero las palabras ayudan a construir la forma en que entendemos una enfermedad", señala Colomina.
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