SEGÚN UNA INVESTIGACIÓN

Un simple test podría predecir el riesgo de demencia en mujeres mayores hasta una década antes

Un estudio australiano sugiere que midiendo la fuerza de agarre y movilidad podría medir el riesgo de demencia en mujeres mayores.

Mujer con demencia

Mujer con demenciaiStock

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La demencia es una enfermedad neurodegenerativa que puede llegar a afectar hasta 55 millones de personas en todo el mundo. Normalmente se caracteriza por sufrir pérdidas de memorias y algunas funciones cognitivas. Sin embargo, hay algunos cambios físicos en el cuerpo que pueden predecir el riesgo de demencia incluso una década antes de ser diagnosticado.

Una investigación llevada a cabo por científicos australianos y publicada en 'Journal of Cachexia, Sarcopenia and Muscle' ha señalado que midiendo la fuerza de agarre y la movilidad de las mujeres mayores se puede predecir el riesgo de demencia en mujeres mayores.

Para este estudio participaron cerca de 1200 mujeres de al rededor de 70 años. Se evaluó la fuerza de agarre con un dinamómetro de mano y la movilidad cronometrando lo que tardaba una persona en levantarse de la silla y caminar 3 metros y volver a sentarse.

Durante los siguientes 14 años se rastreó la salud de los pacientes y en ese tiempo casi el 17% había sido hospitalizada con demencia o habían fallecido por una causa relacionada con la demencia. Aunque no se pudo demostrar que esto fuera de causa y efecto los investigadores si creyeron haber encontrado una relación clara y lineal entre la fuerza física y la movilidad con los eventos de demencia que ocurrieron después, ya que las mujeres que tenían un nivel más bajo en fuerza de agarre o movilidad tenían más del doble de probabilidades de sufrir demencia más adelante.

La disminución de la función neurológica podría tener un componente relacionado con el nuestro sistema motor. "La incorporación de pruebas de función muscular como parte de la detección de la demencia podría ser útil para identificar a las personas de alto riesgo, que luego podrían beneficiarse de los programas de prevención primaria destinados a prevenir la aparición de la afección, como una dieta saludable y un estilo de vida físicamente activo" señala Marc Sim, autor principal y científico del deporte y ejercicio en la Universidad Edith Cowan en Perth, Australia.

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