Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez

Visibilizar el maltrato a las personas mayores: una responsabilidad colectiva

Solo el 4% de los casos se denuncia en España. El Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez reclama pasar de la sensibilización a la acción real.

El maltrato a las personas mayores: la violencia que nadie ve

El maltrato a las personas mayores: la violencia que nadie vePexels

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Ocurre en casas, en residencias, en oficinas y en consultas médicas. Sucede a plena luz del día, ante familiares, vecinos o cuidadores, y sin embargo permanece invisible. El maltrato a las personas mayores es una de las formas de violencia más extendidas y menos denunciadas del mundo, y España no es una excepción.

Cada 15 de junio, el Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez recuerda que este problema existe, que tiene nombre y que tiene víctimas. Este año, la ONU lo celebra bajo el lema "Más allá de la sensibilización: lograr una prevención eficaz del maltrato a las personas mayores", una declaración de intenciones que reconoce lo evidente: ya no basta con hablar del problema. Hay que actuar.

Una realidad silenciada

Las estadísticas disponibles ofrecen apenas una fracción de la realidad. Aunque el Observatorio Social de las Personas Mayores estima que un 16% de los mayores de 64 años sufre algún tipo de maltrato, los expertos advierten que la cifra real podría alcanzar el 40 o el 45%. El miedo a las represalias, la dependencia económica del agresor —que en muchos casos es un familiar directo— y la falta de mecanismos de denuncia accesibles hacen que la gran mayoría de los casos jamás salga a la luz. El maltrato no tiene una sola cara. Puede ser físico: golpes, inmovilizaciones, privación de medicación. Pero también es psicológico —humillaciones, amenazas, aislamiento—, económico —apropiación de pensiones, estafas, presiones para cambiar testamentos—, o tomar la forma de abandono y negligencia. En algunos casos, ocurre en el ámbito doméstico. En otros, dentro de centros residenciales, donde las personas con mayor dependencia son especialmente vulnerables.

El último informe anual del SEAM, elaborado por la Fundación HelpAge International España, refleja que las situaciones de abuso y maltrato alcanzaron en 2025 el 20,9% de la actividad total del servicio, el porcentaje más alto registrado hasta la fecha. El informe denuncia además que el 70% de las víctimas de discriminación por razón de edad son mujeres, lo que pone de manifiesto que el envejecimiento tiene, también, un rostro femenino y desigual.

Una ley que aún no existe

España carece de una norma específica que proteja a las personas mayores del maltrato de manera integral. La legislación actual está dispersa y fragmentada, sin protocolos unificados de detección ni recursos garantizados para las víctimas. Ante este vacío, la Asociación para el Bienestar de la Tercera Edad (ABTE Candelaria) puso en marcha una Iniciativa Legislativa Popular para crear la primera Ley de Protección Integral contra el Maltrato a las Personas Mayores en España, que necesita 500.000 firmas para llegar al Congreso. La demanda de los expertos va más allá de la ley: reclaman la creación de una fiscalía especializada en la protección de las personas mayores —similar a la que existe para los menores—, protocolos obligatorios en atención primaria y servicios sociales, y la prohibición por ley de la exclusión financiera de las personas de edad avanzada.

El reto global de un mundo que envejece

El problema no es solo español. La ONU calcula que entre 2019 y 2030 el número de personas de 60 años o más aumentará un 38% a nivel mundial, pasando de mil millones a 1.400 millones. Este crecimiento es especialmente acelerado en los países en desarrollo, donde los sistemas de protección social son más débiles. En todo el mundo, según la OMS, 1 de cada 6 personas mayores sufre algún tipo de abuso.

Este año, la conmemoración de la ONU conecta el maltrato en la vejez con los derechos de las personas con discapacidad, recordando que muchas personas mayores conviven con alguna discapacidad y que esa doble vulnerabilidad exige una respuesta coordinada y sin fisuras. El acto central tuvo lugar el pasado 11 de junio en la sede de Naciones Unidas en Nueva York, en paralelo a la Conferencia de los Estados Partes en la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad.

Más allá del 15 de junio

El lema de este año es también una autocrítica. Llevar décadas señalando el problema sin haberlo resuelto obliga a hacerse una pregunta incómoda: ¿para qué sirve la sensibilización si no va acompañada de recursos, de leyes y de voluntad política?

Las organizaciones que trabajan sobre el terreno tienen claro que la respuesta no está en las campañas, sino en los presupuestos, en los protocolos y en la formación de quienes están en primera línea: médicos de cabecera, trabajadores sociales, personal de residencias, fuerzas de seguridad. El maltrato a las personas mayores solo dejará de ser invisible cuando la sociedad decida, de verdad, que quiere verlo.

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