SEGÚN UN ESTUDIO

La inactividad empeora el deterioro óseo en personas mayores

El experimento, realizado por la Universidad de Jyväskylä, en Finlandia, revela que las personas que realizan una actividad física moderada poseen un menor deterioro en la densidad ósea que aquellas que aquellas con una actividad diaria de menor intensidad.

Persona mayor tumbada en el sofá

Persona mayor tumbada en el sofáiStock

Publicidad

A medida que vamos cumpliendo años, la actividad física, así como su intensidad suelen ir disminuyendo. No obstante, los expertos recalcan que los entrenamientos de fuerza y realizar ejercicios de impacto, como correr o saltar, pueden aminorar la pérdida de la densidad ósea vinculada con la edad. Y así lo ha querido demostrar un  estudio  en la Facultad de Ciencias del Deporte y la Salud y el Centro de Investigación en Gerontología de la Universidad de Jyväskylä, en Finlandia.

Para ello, convocó a casi 300 hombres y mujeres con una franja de edad entre los 70 y 85 años de nacionalidad finlandesa. Todos ellos poseían algo en común: su inactividad física antes del comienzo de la investigación. Durante 3 años (desde 2017 hasta 2020) que duró la investigación, los participantes realizaron un entrenamiento progresivo centrado en la fuerza muscular, el equilibrio y la flexibilidad. Sin embargo, la mitad de ellos, participaron en un programa de computación centrándose en la habilidad del procesamiento de la información, además de una rutina de ejercicios más leve.

Los resultados fueron reveladores. Aquellos que habían acumulado una actividad física de mayor intensidad no experimentaron tanto deterioro en el sistema óseo como los participantes que más inactivos o que realizaban un ejercicio físico diario de menor impacto. “Por ejemplo, caminar y correr provocan impactos de diferente intensidad. Descubrimos que los impactos comparables al menos una caminata rápida se asociaban con una mejor preservación de la densidad mineral ósea”, señala TiinaSavikangas, una de las investigadoras para Europa Press.

Personas mayores haciendo ejercicio de fuerza y equilibrio
Personas mayores haciendo ejercicio de fuerza y equilibrio | iStock

Descubrimos que los impactos comparables al menos una caminata rápida se asociaban con una mejor preservación de la densidad mineral ósea

Tiina Savikangas

Además de este estudio, los investigadores quisieron aclarar la importancia de la actividad física en la vida cotidiana, sobre todo a medida que vamos envejeciendo. “Es posible incorporar más actividad de alta intensidad a la vida cotidiana en pequeños períodos, como caminatas rápidas y subir escaleras",aclara TuuliSuominen, otro de los expertos. Por lo que, centrándose en la actividad de los mayores, realizar este tipo de entrenamientos puede preservar la salud ósea y prevenir posibles fracturas gracias a una mejora de la fuerza muscular.

Por lo tanto, la edad ya no es una excusa para dejar de realidad una actividad física. Una vez más, la ciencia ha demostrado que esta puede ser una gran ventaja, en este caso, a la hora de sufrir golpes o caídas. Por tanto, hay que ser conscientes de sus beneficios no sólo para la salud ósea sino para el resto del organismo.

Hablando en Plata» Salud

Publicidad