SALUD
Ejercicios de lengua y garganta, una vía prometedora para tratar la apnea del sueño según los otorrinos
La terapia miofuncional busca reducir el colapso de la vía aérea en la apnea obstructiva, aunque la SEORL CCC pide cautela y más estudios.

Publicidad
¿Puede entrenarse la lengua y la musculatura de la garganta para mejorar el descanso de los pacientes con apnea obstructiva del sueño? ¿Cómo pueden actuar unos ejercicios hechos en vigilia contra una enfermedad que aparece mientras se duerme? La ciencia responde con un metaanálisis que reúne 15 ensayos clínicos.
Según la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL CCC), practicar de forma repetida ejercicios específicos de lengua, paladar y otros músculos de la boca y la garganta puede modificar algunos de los factores que favorecen el cierre de la vía aérea durante el sueño. Es la llamada terapia miofuncional, una de las líneas de investigación más prometedoras en este campo, porque permite pasar de tratar todas las apneas de manera similar a intentar comprender y abordar la de cada paciente.
Qué es la apnea obstructiva y a quién afecta
La apnea obstructiva es el trastorno respiratorio del sueño más frecuente. Se origina por la obstrucción parcial o total de las vías respiratorias mientras se duerme y se manifiesta con ronquidos, pausas respiratorias y somnolencia excesiva durante el día. Además, puede condicionar la aparición de numerosas patologías, como hipertensión o diabetes, y elevar el riesgo cardiovascular.
La sociedad médica, que conmemora el Día Nacional de esta enfermedad el 21 de septiembre, señala que la obesidad, ciertas anomalías anatómicas (como la hipertrofia amigdalar o la retrognatia) y el envejecimiento aumentan las probabilidades de padecerla.
En qué consiste la terapia miofuncional
Este enfoque emplea programas estructurados y repetitivos de ejercicios para trabajar la fuerza, la movilidad y la coordinación de la lengua, el paladar y otros músculos que intervienen en mantener abierta la vía aérea superior. La SEORL CCC subraya que no se trata simplemente de hacer gimnasia con la lengua.
Su posible utilidad parte de una característica esencial de la enfermedad: mientras la persona duerme, la vía aérea superior se estrecha o incluso se cierra de forma repetida, lo que provoca reducciones o interrupciones de la respiración que pueden disminuir la oxigenación y fragmentar el sueño.
Del músculo «débil» a una explicación más compleja
Durante años, uno de los mecanismos invocados fue la hipotonía de la vía aérea, es decir, una respuesta insuficiente de los músculos encargados de mantenerla abierta. Sin embargo, un editorial publicado en 2026 en Sleep Medicine Reviewsplantea una interpretación más compleja. Lo firman el doctor Carlos O'Connor-Reina, presidente de la Comisión de Roncopatía y Trastornos del Sueño de la SEORL-CCC, junto con los doctores Peter Baptista y Guillermo Plaza.
Según este texto, la apnea no depende solo de que los músculos sean más o menos fuertes ni de la anatomía considerada de forma aislada. El colapso resultaría de la interacción de dos elementos: las características anatómicas que favorecen el cierre de la vía aérea y la capacidad de los músculos para mantenerla abierta durante el sueño. Si esa capacidad muscular no basta para compensar las condiciones anatómicas, la vía respiratoria puede colapsar.
¿Para qué sirve entrenar unos músculos que después «se duermen»?
Si durante el sueño disminuye el tono de los músculos que ayudan a mantener abierta la vía aérea, podría parecer que aumentar su fuerza en vigilia tiene poca utilidad, plantea la sociedad médica. La investigación reciente apunta una posible explicación: los ejercicios no solo fortalecerían la musculatura, sino que también podrían modificar la propia lengua, reduciendo su volumen o grosor y disminuyendo así su tendencia a obstruir la vía aérea durante la noche.
Eso refleja un estudio realizado también en España y publicado en 2026 en el Journal of Clinical Sleep Medicine, que siguió durante tres meses a 60 pacientes adultos con apnea moderada o grave. Sus resultados indican que la terapia puede producir cambios medibles, aunque la SEORL matiza que deben interpretarse con cautela.
Los resultados del estudio, en cifras
Tras tres meses, los pacientes con apnea moderada que hicieron terapia miofuncional presentaron una reducción media de 8 centímetros cúbicos en el volumen de la lengua y de 4 milímetros en su grosor. Entre los pacientes con apnea grave que combinaron los ejercicios con la CPAP (el dispositivo que ayuda a respirar durante el sueño), el volumen lingual disminuyó una media de 12 centímetros cúbicos. En el grupo de control, tratado únicamente con CPAP, no se observaron cambios significativos.
Una hipótesis que rompe la separación entre anatomía y función
El editorial de Sleep Medicine Reviews sugiere que la terapia miofuncional podría actuar no solo aumentando la capacidad muscular, sino modificando las condiciones anatómicas y mecánicas que favorecen el colapso. Es decir, los músculos no necesitarían seguir «entrenando» durante el sueño: el ejercicio realizado de día podría haber cambiado antes el escenario en el que se produce la apnea. Esta idea obliga a superar la división tradicional entre anatomía y función, ya que entrenar la musculatura podría generar también modificaciones anatómicas medibles.
No obstante, el doctor O'Connor-Reina explica que haber demostrado esos cambios no significa aún que se sepa con exactitud cuánto mejoran la apnea ni qué pacientes se beneficiarán.
¿Por qué puede funcionar en unas personas y en otras no?
La SEORL CCC recuerda que dos personas pueden sufrir un número similar de apneas por la noche y, sin embargo, tener mecanismos distintos detrás: en una puede pesar sobre todo la anatomía, en otra la respuesta de la musculatura y en otra intervenir ambos componentes a la vez. Por eso, una de las principales líneas de avance en el tratamiento consiste en no limitarse a contar cuántas veces se interrumpe la respiración, sino en comprender por qué ocurre en cada paciente.
Para ello, la endoscopia del sueño inducido permite observar directamente dónde y cómo se produce el colapso, mientras que otras pruebas aportan información sobre la anatomía y la función muscular.
Lo que falta por investigar
Aunque se trata de un avance, quedan pasos pendientes: ampliar los estudios a más pacientes y con periodos más largos, determinar qué ejercicios son los más eficaces y qué intensidad y duración requieren, averiguar cuánto se mantienen los posibles beneficios al dejar de practicarlos y, sobre todo, identificar de antemano a quienes tienen más posibilidades de responder.
La SEORL CCC considera que, más que una terapia revolucionaria, la miofuncional es una línea orientada a tratar la apnea concreta de cada paciente.
Publicidad






