PATRÓN CULTURAL

Un estudio identifica las zonas del cuerpo más sensibles a las cosquillas y su similitud entre culturas

Las zonas del cuerpo en las que las personas sienten las cosquillas parecen ser similares en diferentes culturas, según un estudio realizado con participantes de origen chino, neerlandés y griego.

Un estudio identifica las zonas del cuerpo más sensibles a las cosquillas y su similitud entre culturas

Un estudio identifica las zonas del cuerpo más sensibles a las cosquillas y su similitud entre culturas Pexels

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La investigación también apunta a que la percepción de las cosquillas presenta características diferentes a otras sensaciones corporales, como el tacto, el dolor o el placer. Los resultados, publicados en la revista Nature Human Behaviour, permiten elaborar un mapa corporal de la sensibilidad a las cosquillas y sugieren que esta sensación podría ser más intensa en aquellas zonas del cuerpo que las personas esperan que sean menos tocadas.

Cuello, axilas, abdomen y pies

Aunque el cosquilleo forma parte de la experiencia cotidiana de la mayoría de las personas, su sensibilidad continúa siendo uno de los enigmas científicos más antiguos. Los autores recuerdan que ya en tiempos de Aristóteles y Sócrates se planteaban preguntas sobre su origen y su función, pero todavía existen cuestiones fundamentales sin resolver. Entre ellas se encuentra determinar hasta qué punto la sensibilidad a las cosquillas es compartida entre diferentes culturas, si sigue una distribución concreta por las distintas partes del cuerpo y cómo se relaciona con otras sensaciones físicas. Para tratar de responder a estas cuestiones, los investigadores Ziliang Xiong y Konstantina Kilteni, de la Universidad Radboud de Países Bajos, analizaron las respuestas de una encuesta en línea realizada a 448 adultos, de los que el 50 % eran mujeres. Los participantes tenían entre 18 y 30 años y procedían de tres contextos culturales diferentes, chino, neerlandés y griego.

Los participantes describieron sus experiencias y percepciones relacionadas con las cosquillas y señalaron las diferentes partes de su cuerpo en las que experimentaban esta sensación. Las respuestas mostraron patrones similares entre los tres grupos culturales. Los participantes identificaron de manera sistemática el cuello, las axilas, el abdomen y las plantas de los pies como algunas de las principales zonas sensibles a las cosquillas. También las reacciones asociadas al cosquilleo fueron similares entre las diferentes culturas, especialmente la risa. La experiencia de las cosquillas está además ampliamente extendida entre los participantes. El 98,4 % afirmó haber sido cosquilleado al menos una vez, mientras que el 95,8 % aseguró haber cosquilleado a otra persona. Por otro lado, el 71 % se definió a sí mismo como moderadamente o muy cosquilloso.

Una sensibilidad mayor en las zonas menos tocadas

Los investigadores compararon asimismo las regiones corporales asociadas con mayor frecuencia a las cosquillas con aquellas relacionadas con otras experiencias físicas, como el placer o el dolor. Los resultados mostraron diferencias sistemáticas entre estos mapas corporales. Según los autores, estos resultados sugieren que las cosquillas podrían constituir una experiencia somatosensorial particular, con características fisiológicas, neuronales y sociopsicológicas propias. El estudio también encontró que la sensibilidad a las cosquillas parece ser más intensa en las regiones del cuerpo que reciben menos contacto.

Este resultado respalda la hipótesis planteada por Charles Darwin, aunque los investigadores señalan que ninguna teoría por sí sola permite explicar completamente por qué determinadas partes del cuerpo son más sensibles al cosquilleo que otras. Los expertos consideran que esta sensibilidad probablemente sea consecuencia de una combinación de factores sensoriales, fisiológicos y psicológicos. No obstante, el trabajo plantea nuevas cuestiones que deberán abordarse en futuras investigaciones. Entre ellas está comprobar si los resultados se mantienen en otras culturas y analizar cómo pueden influir en la experiencia de las cosquillas determinados factores sociales, como la intención y el consentimiento.

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