TÉCNICA

Cómo fotografiar el eclipse solar del 12 de agosto: los trucos de los expertos para conseguir una imagen perfecta

El próximo 12 de agosto, miles de aficionados y profesionales de la fotografía tendrán la oportunidad de capturar uno de los fenómenos astronómicos más espectaculares: un eclipse solar. Para fotografiar este acontecimiento es necesaria una buena preparación, contar con el equipo adecuado y, sobre todo, tomar las precauciones necesarias para proteger tanto la cámara como la vista.

Toma cercana artística de una lente de cámara con hojas de apertura visibles, destacando reflexiones intrincadas.

Toma cercana artística de una lente de cámara con hojas de apertura visibles, destacando reflexiones intrincadas. Pexels

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Durante unos minutos, la Luna ocultará al Sol en uno de los fenómenos astronómicos más espectaculares que podemos observar y fotografiar. Sin embargo, conseguir una imagen de calidad durante un eclipse solar no depende únicamente de disponer de una buena cámara: la preparación, la elección del equipo y conocer los ajustes adecuados serán claves para obtener un buen resultado.

Antes de comenzar la sesión fotográfica debemos elegir una ubicación con el horizonte despejado, conocer la trayectoria del eclipse y preparar todo el equipo con antelación. En fotografía de eclipses, la planificación puede marcar la diferencia entre una imagen correcta y una fotografía excepcional.

El Sol es una fuente de luz extremadamente intensa y puede dañar el sensor de una cámara si no se utilizan los accesorios adecuados. La clave está en controlar la entrada de luz mediante un filtro solar específico y ajustar correctamente el tiempo de exposición, el diafragma y el modo de la cámara que utilicemos.

El filtro solar de 16 pasos: el elemento imprescindible

Los especialistas recuerdan que nunca debe apuntarse una cámara al Sol sin un filtro solar instalado, ya que la radiación concentrada por el objetivo puede dañar de forma irreversible el sensor e incluso suponer un riesgo para la vista si se utiliza un visor óptico. Por eso, el filtro solar no es un accesorio opcional, sino un elemento de protección imprescindible para fotografiar un eclipse con seguridad.

Para fotografiar un eclipse con una cámara réflex o mirrorless es imprescindible utilizar un filtro solar específico colocado delante del objetivo. Estos filtros reducen la luz solar entre 16 y 17 pasos de exposición (equivalente a una densidad óptica OD 5.0), protegiendo el sensor y permitiendo una exposición adecuada del disco solar.

No deben confundirse con los filtros ND convencionales, ya que los filtros solares están diseñados para bloquear también la radiación ultravioleta e infrarroja. Los filtros solares específicos para el eclipse solar tienen un precio que suele situarse alrededor de 70 euros o más.

Importante: si colocamos correctamente un filtro solar certificado delante del objetivo, podemos realizar la fotografía de forma segura para la cámara. En el caso de las cámaras réflex, es recomendable utilizar la pantalla trasera (Live View) para encuadrar y evitar mirar directamente por el visor óptico durante la toma. Las gafas solares homologadas que cumplen la norma ISO 12312-2 deben utilizarse siempre que observemos el eclipse directamente con nuestros ojos.

Distancia focal recomendada: el teleobjetivo como herramienta principal

La elección del objetivo determinará el tamaño del Sol dentro de la fotografía. Para capturar un eclipse solar, los teleobjetivos son la opción más utilizada, ya que permiten aumentar el tamaño aparente de un objeto situado a gran distancia y conseguir que el disco solar ocupe una parte importante del encuadre.

200 mm - 300 mm: Es una opción equilibrada para cámaras réflex o sin espejo. Estos teleobjetivos de distancia focal media permiten capturar el eclipse con un tamaño adecuado y facilitan el encuadre.

400 mm - 600 mm: Los superteleobjetivos con estas distancias focales son ideales para obtener más detalle del disco solar y de la Luna durante el eclipse.

Más de 600 mm: Los superteleobjetivos de gran alcance permiten conseguir imágenes con mucho detalle, pero requieren mayor estabilidad, un trípode robusto y una gran precisión de enfoque, ya que cualquier pequeño movimiento se amplifica en la fotografía.

Si queremos conseguir una imagen más amplia en la que no solo aparezcan los astros, sino también elementos del entorno como paisajes, edificios o montañas, podemos utilizar objetivos gran angular de entre 14 mm y 50 mm. Con ellos lograremos composiciones más artísticas en las que el eclipse forme parte del paisaje.

Para teleobjetivos es aconsejable utilizar un trípode con un disparador remoto o el temporizador de la cámara, evitando así las pequeñas vibraciones que se producen al pulsar el botón de disparo. Además, una vez realizado el enfoque, es recomendable desactivar el estabilizador del objetivo y el autofoco para evitar movimientos o cambios durante la toma.

No existe un único ajuste perfecto, pero una configuración inicial para la fase parcial del eclipse es utilizar el modo de disparo Manual (M). Los ajustes de la cámara cambiarán a medida que avance el eclipse, ya que la cantidad de luz disponible no será la misma durante la fase parcial que durante la totalidad. Por ello, es importante conocer cómo modificar cada parámetro según el momento de la toma.

Sensibilidad

Ajustaremos la sensibilidad de la cámara a ISO 100 o ISO 200. Es recomendable utilizar el valor más bajo posible para captar el máximo detalle del disco solar y reducir la aparición de ruido en la imagen. En la fase de totalidad será necesario reajustar el ISO según las condiciones de luz y la exposición que queramos conseguir.

El diafragma: cómo ajustarlo durante el eclipse

El diafragma es el elemento de la cámara que controla la cantidad de luz que entra en el objetivo. Además, influye directamente en la nitidez de la imagen, algo especialmente importante cuando utilizamos un teleobjetivo para fotografiar el Sol.

Durante la fase parcial del eclipse, cuando todavía hay mucha luz y tenemos colocado el filtro solar, lo más recomendable es utilizar aperturas medias, entre f/8 y f/11. Estos valores nos permiten conseguir un disco solar definido, mantener una buena calidad óptica del objetivo y evitar que entre demasiada luz en el sensor.

Cuando llegue la fase de totalidad, la situación cambia por completo. Al quedar el Sol oculto por la Luna, la luz disminuye muchísimo y la corona solar se vuelve visible. En ese momento tendremos que abrir más el diafragma para dejar pasar más luz, pudiendo trabajar con valores entre f/2.8 y f/8, dependiendo del objetivo que utilicemos.

Una apertura más grande (un número f más bajo) ayuda a captar más detalle de la corona, mientras que cerrar un poco el diafragma puede aportar algo más de nitidez. Lo ideal durante la totalidad es realizar varias fotografías con diferentes ajustes de exposición, ya que la corona tiene zonas con distintos niveles de brillo.

Toma cercana artística de una lente de cámara con hojas de apertura visibles, destacando reflexiones intrincadas.
Toma cercana artística de una lente de cámara con hojas de apertura visibles, destacando reflexiones intrincadas. | Pexels

Velocidad de obturación durante el eclipse

La velocidad de obturación controla el tiempo que el sensor recibe luz y debe adaptarse a cada fase del eclipse. Durante la fase parcial, trabajaremos con velocidades rápidas, aproximadamente entre 1/500 s y 1/2000 s, para evitar la sobreexposición y conseguir un disco solar definido.

Durante la fase de totalidad, cuando la Luna cubre completamente el disco solar, es necesario retirar el filtro solar del objetivo para poder captar la débil luz de la corona solar. Este momento es el único en el que se puede fotografiar el Sol sin el filtro, siempre que nos encontremos en la zona de totalidad. En cuanto reaparece la luz directa del Sol, debemos volver a colocarlo para proteger la cámara y continuar fotografiando con seguridad.

A medida que la Luna cubre el Sol, la luz disminuye y será necesario reducir la velocidad para captar más información. Durante la totalidad se utilizan exposiciones más variadas, desde velocidades rápidas para las zonas más brillantes de la corona hasta varios segundos para registrar sus estructuras más débiles. Lo recomendable es realizar varias tomas con diferentes velocidades (bracketing) para conseguir una imagen equilibrada.

Configuración básica de referencia

Es importante recordar que los ajustes pueden variar según el equipo utilizado, la climatología y las condiciones exactas del momento.

Durante la fase parcial:

  • Filtro solar colocado delante del objetivo.
  • ISO 100 o 200.
  • Diafragma entre f/8 y f/11.
  • Velocidad rápida, aproximadamente entre 1/500 s y 1/2000 s.

Durante la totalidad:

  • Retirar el filtro solar únicamente dentro de la zona de totalidad.
  • Ajustar la exposición para captar la corona solar.
  • Utilizar diferentes velocidades mediante bracketing.
  • Mantener la cámara estable con trípode y disparador remoto.

Bracketing y disparador remoto

El bracketing consiste en realizar varias fotografías del eclipse con diferentes velocidades de obturación para captar correctamente las distintas zonas de luz. Es especialmente útil durante la fase de totalidad, ya que permite registrar desde los detalles más brillantes de la corona solar hasta las zonas más débiles.

Para evitar vibraciones y conseguir la máxima nitidez, es recomendable utilizar un disparador remoto o el temporizador de la cámara, especialmente cuando trabajamos con teleobjetivos largos y un trípode. De este modo evitamos mover la cámara al pulsar el botón de disparo y mantenemos la imagen perfectamente definida.

Fotografiar un eclipse solar es un reto técnico, pero también una oportunidad única para capturar un momento irrepetible. Con una buena preparación, el equipo adecuado y paciencia durante la toma, cualquier aficionado puede conseguir una imagen capaz de transmitir la espectacularidad de este fenómeno astronómico.

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