Conflicto por la vivienda en Barcelona

Desalojan por la fuerza a una familia con un menor a su cargo tras 22 de alquiler para convertir el piso en vivienda turística

Una intensa carga policial ha protagonizado este viernes el desalojo de una vivienda en Barcelona, donde una familia de 63 años llevaba 22 años de alquiler en el mismo piso junto a un menor a su cargo.

Desalojan por la fuerza a una familia con un menor a su cargo tras 22 de alquiler para convertir el piso en vivienda turística

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Las imágenes registradas este viernes muestran un amplio despliegue de los Mossos d'Esquadra, con varios furgones policiales y decenas de agentes antidisturbios, frente al portal de un edificio de viviendas en Barcelona. Un numeroso grupo de manifestantes, muchos de ellos vestidos con camisetas y chalecos de color naranja, se concentró en la entrada del inmueble para tratar de frenar la ejecución del desahucio, sentándose en el suelo y enlazando los brazos en una clásica resistencia pasiva frente a la comitiva judicial.

Los agentes antidisturbios tuvieron que actuar con contundencia para apartar, uno por uno, a los manifestantes que bloqueaban el acceso al portal. Las imágenes muestran varios forcejeos entre policías y activistas, con personas tendidas en el suelo mientras eran retiradas por los agentes, en medio de gritos de protesta de quienes presenciaban la actuación.

22 años de alquiler y un menor a su cargo

Los protagonistas del desahucio son una familia de 63 años que llevaba 22 años residiendo de alquiler en esa misma vivienda, y que tienen a un menor a su cargo. Durante el desalojo, otros vecinos del edificio se asomaron a sus balcones para mostrar su rechazo a la actuación, desplegando una pancarta con el lema "Ens quedem" (nos quedamos), una expresión habitual en las protestas vecinales contra los desahucios y la presión inmobiliaria en Cataluña.

El piso pasará a ser alquiler turístico

Según ha podido conocerse, el desalojo no responde a un impago, sino a la voluntad de la propiedad de destinar la vivienda a uso turístico una vez quede libre, una práctica que colectivos vecinales y sindicatos de inquilinos vienen denunciando desde hace tiempo en Barcelona por su efecto sobre los precios del alquiler y la expulsión de familias de larga estancia en sus barrios.

Este desalojo se suma a otros casos similares que han generado movilizaciones vecinales en distintos barrios de la ciudad, donde la conversión de viviendas de alquiler tradicional en pisos turísticos se ha convertido en uno de los principales focos de conflicto del actual mercado inmobiliario barcelonés.

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