SALUD
¿Por qué unas pastillas vienen en blíster de aluminio y otras en plástico transparente?
El farmacéutico Pablo Caballero, del Consejo General de Colegios Farmacéuticos, explica a Europa Press Salud Infosalus que el envase no es una cuestión estética, sino un elemento clave para proteger el medicamento.

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¿Por qué algunas pastillas vienen completamente envueltas en aluminio, mientras que otras se presentan en blísteres transparentes? No se trata de una cuestión meramente estética. El envase que rodea a un medicamento está diseñado para protegerlo de factores ambientales y para mantener sus propiedades hasta el momento en que se utiliza.
Aunque el aspecto del blíster puede ofrecer alguna pista, existe una creencia que conviene desterrar: la idea de que el color del blíster determina cómo debe conservarse el medicamento. Para saber realmente cómo conservar un medicamento no hay que fijarse en el blíster, sino consultar el prospecto y las indicaciones que figuran en el propio envase.
Así lo explica Pablo Caballero, farmacéutico del área de Divulgación Científica del Consejo General de Colegios Farmacéuticos, en una entrevista concedida a Europa Press Salud, en exclusiva para Infosalus.com. Según señala, en relación con el envasado de un medicamento conviene tener en cuenta dos conceptos: el acondicionamiento primario y el acondicionamiento secundario.
No reaccionar con el medicamento ni afectar a su eficacia
El acondicionamiento primario es el recipiente que contiene el medicamento y que está en contacto directo con él. Según explica Caballero, este debe cumplir una serie de características: no reaccionar con el medicamento, no afectar a su estabilidad, potencia o seguridad, y proteger el medicamento frente a agentes externos.
Entre los ejemplos de acondicionamientos primarios se encuentran los blísteres utilizados para comprimidos, cápsulas o supositorios; los recipientes de plástico o de vidrio empleados para formas líquidas, como los jarabes; o las ampollas, viales y jeringas precargadas destinadas a formas de administración parenteral, entre otros formatos.
La función del acondicionamiento secundario
El acondicionamiento secundario es, según prosigue Caballero, la caja o envase que contiene al propio acondicionamiento primario. Además de ofrecer protección adicional al envase primario, este suele incluir información relevante como el nombre del medicamento, su vía de administración, distintas advertencias, símbolos, leyendas, el código nacional, el lote de fabricación y otros datos asociados.
Según explica el farmacéutico, la información contenida en el acondicionamiento secundario puede indicar si un medicamento debe evitar exponerse a determinadas condiciones ambientales; por ejemplo, puede incluir la leyenda "conservar en su envase original para protegerlo de la luz". No obstante, esta misma información también se recoge en el prospecto, que suele incluirse dentro del acondicionamiento secundario, acompañando al envase primario.
Cómo saber si un medicamento es sensible a la luz o a la humedad
A partir de esta explicación, el farmacéutico recuerda que sí existen elementos en los medicamentos capaces de indicar, de alguna manera, si un producto puede ser sensible a la luz. Pone como ejemplo que un medicamento líquido envasado en un frasco de vidrio coloreado, ya sea verde o topacio, protege al medicamento de la exposición lumínica.
Sin embargo, insiste en que el color de un blíster no indica por sí mismo las precauciones que deben mantenerse en relación con la conservación de un medicamento. Según explica, existen medicamentos comercializados con blísteres transparentes que, pese a su apariencia, deben conservarse evitando la exposición a la radiación solar. Esto no supone ningún problema, ya que el acondicionamiento secundario, habitualmente de cartón, impide el paso de la luz. Será precisamente en ese acondicionamiento secundario, o en el prospecto, donde se encontrará la información sobre esta advertencia concreta.
En el caso de los blísteres opacos, según añade el farmacéutico, sí existe una protección adicional frente a la luz. En cuanto a la humedad, explica que, por lo general, los blísteres están sellados y evitan su paso hasta el momento en que se rompe cada alveolo —la cavidad que contiene la forma farmacéutica, como el comprimido o la cápsula— para tomar el medicamento. En cualquier caso, insiste Caballero, el color de un blíster no es un elemento indicativo del modo de conservación que requiere el medicamento.
Proteger frente a las condiciones ambientales
Preguntado por qué algunos medicamentos se presentan en blísteres completamente de aluminio, mientras que otros utilizan materiales transparentes o semitransparentes, y hasta qué punto estas decisiones pueden influir en su eficacia o seguridad, Caballero insiste en que el envase es un elemento fundamental para proteger al medicamento de las condiciones ambientales. Además, se diseña garantizando su inercia, con el objetivo de evitar que reaccione de cualquier manera con el medicamento que contiene.
Según concluye el farmacéutico del Consejo General de Colegios Farmacéuticos, en el diseño específico del blíster de un medicamento pueden considerarse numerosos factores, como la resistencia frente a golpes, la opacidad, el color, la inocuidad, la capacidad de adaptación a la forma farmacéutica o el precio de los materiales, entre otros aspectos.
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