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Vivir sin ascensor también puede aislar: las barreras que agravan la soledad de los mayores

La falta de ascensor, las escaleras y la ausencia de elementos de apoyo pueden dificultar que las personas mayores o con discapacidad salgan de casa. Esta pérdida de movilidad puede reducir sus oportunidades de relacionarse y aumentar el riesgo de aislamiento social.

Vista detallada de un elegante panel de control de ascensor con acabado metálico y botones numerados.

Vivir sin ascensor también puede aislar: las barreras que agravan la soledad de los mayores Pexels

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Las barreras en la vivienda pueden agravar la sensación de soledad no deseada, especialmente en personas mayores o con discapacidad, quienes pueden ver reducida su movilidad si viven en un domicilio sin ascensor o sin elementos adecuados para poderse desplazar en el edificio, como rampas o barandillas.

Así lo ha explicado este miércoles en Palma la directora del Observatorio Estatal de la Soledad No Deseada, Matilde Fernández, quien ha advertido de que las personas se pueden aislar por no poder salir de su vivienda por sus problemas de movilidad. Así, ha ejemplificado que una persona mayor con enfermedades crónicas y que vive en un cuarto sin ascensor, podría experimentar soledad.

En una jornada del Observatorio han participado personas que residen en viviendas intergeneracionales del Instituto Balear de la Vivienda (Ibavi) en Es Molinar, Palma. Una de ellas es Michelle, de 79 años, que ha afirmado que, de no vivir cerca de jóvenes, estaría "muy apartada" porque su familia está en el extranjero. Michelle ha explicado que las viviendas intergeneracionales son "una especie de comunidad" en la que se realizan actividades como cocina, costura, yoga o tai chi.

Por su parte, Miguel Ángel, de 32 años, que vive en estas viviendas, ha destacado que las personas mayores aportan conocimiento y experiencia, mientras que los jóvenes acompañan y organizan talleres para los ancianos.

Otra residente es Magdalena, de 80 años, que ha reconocido que se siente "muy acompañada" en su vivienda intergeneracional, donde recibe visitas de una joven con quien juega al dominó.

La soledad en los jóvenes

Por otro lado, el Observatorio detalla que el 25,5 por ciento de los jóvenes sienten soledad no deseada. Uno de los factores de esta sensación es la tecnología, que es "muy útil" para comunicarse, según Fernández, pero "no sirve para todo" ya que "no ofrece una conexión cualitativa".

En este sentido, Chema Ramiro, psicólogo de la Fundación Hospital Sant Joan de Déu, ha destacado que las redes sociales y la hiperconectividad provocan que los jóvenes "pierdan habilidades sociales y no se relacionen" en persona con otros. Esto, según el psicólogo, afecta a la salud mental de la población joven y puede derivar en depresión, ansiedad, falta de autoestima o absentismo.

El Observatorio indica que la orientación sexual también es otro de los factores que aumenta el sentimiento de soledad en personas de 16 a 29 años, especialmente en entornos rurales, donde pueden encontrar una mayor falta de aceptación. En concreto, las orientaciones sexuales no heterosexuales están "peor vistas" en zonas rurales en comparación con los entornos urbanos, según Fernández.

La soledad en las personas mayores

Por otro lado, Fernández ha explicado que, según su análisis, la soledad no deseada puede aparecer antes en los hombres que en las mujeres. Ha atribuido esta diferencia a que los hombres tienden a perder relaciones sociales al jubilarse, mientras que en las mujeres puede estar más vinculada a las pérdidas familiares.

En las mujeres, en cambio, esta situación puede aparecer cuando sufren pérdidas familiares. Según Fernández, esto se vincula también al hecho de que la población femenina vive más tiempo que la masculina.

Además, a diferencia de los jóvenes, las personas mayores se sienten más cómodas en entornos rurales porque en las grandes ciudades se sienten "invisibles".

Afrontar la soledad no deseada

Asimismo, el Observatorio refleja que las personas jóvenes y mayores sienten vergüenza por pedir ayuda para afrontar la soledad no deseada. Por ello, Fernández ha llamado a "superar este prejuicio".

Según ha indicado, la concienciación y sensibilización es cada vez mayor. Las entidades que se dedican a acompañar a personas con soledad fomentan campañas para dar a conocer esta problemática y conseguir un mayor número de voluntarios. La directora del Observatorio ha pedido una mayor inversión pública para estas entidades.

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