OBITUARIO
Irene de Grecia, así era la peculiar y discreta hermana de la reina Sofía
Ha fallecido a los 83 años Irene de Grecia, la hermana de la Reina Sofía. Irene fue considerada la rebelde de la familia, repasamos cómo fue su vida.

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Definida durante años como la sombra y confidente de su hermana, la reina Sofía, Irene Schleswig-Holstein Sonderburg Glucksburg, la princesa Irene de Grecia, fallecida este jueves con 83 años, era, sin embargo, la "excéntrica" y "la rebelde de la familia".
Quizás por eso su entorno familiar llamaba a la hija menor de los reyes helenos Pablo y Federica de Grecia, nacida en 1942, Tía Pecu, debido a su peculiaridad, una mujer que dedicó muchos años a visibilizar a las personas más desfavorecidas.
Hermana de Constantino de Grecia (fallecido en 2023) y de la reina Sofía, Irene siempre permaneció muy unida a su familia, especialmente a su hermana, con quien vivió casi toda su vida en el Palacio de la Zarzuela (Madrid) y en verano en el Palacio de Marivent (Mallorca).
Nació en Ciudad del Cabo, Sudáfrica, el 11 de mayo de 1942, en plena Segunda Guerra Mundial, y sus padres eligieron su nombre de Irene, que significa paz en griego, como testimonio de buena voluntad en medio de un conflicto bélico.
Desde muy joven, la princesa Irene participó activamente junto a sus hermanos el príncipe heredero Constantino y la princesa Sofía en la labor social del rey Pablo y la reina Federica. Viajaron con frecuencia por todo el país, colaborando con personas en situación de necesidad, una experiencia formativa que influyó profundamente en su posterior sensibilidad filantrópica.
Su infancia transcurrió en varios países (Italia, Suiza o Alemania) ya que la familia real griega había abandonado Grecia debido a la invasión nazi en 1941, un año antes de su nacimiento, país al que no regresaron hasta el final de la guerra.
Recibió una educación selecta y, entre otros centros, estudió en el colegio alemán de Salem. Más tarde, como su hermana Sofía, estudió Arqueología en la Universidad de Atenas, estudios que completó con los de música, especialmente piano.
El golpe de Estado de abril de 1967, que estableció la dictadura de los coroneles en Grecia, marcó el comienzo del exilio de la familia real griega y la retirada de la princesa Irene de la vida pública.
Vivió durante algún tiempo en Roma y más tarde en Londres, hasta que se estableció durante casi dos décadas en Madrás, India, país que visitó por primera vez en 1963 con motivo de un viaje de sus padres y con cuya cultura quedó muy impresionada.
En esos países se dedicó a la música y la filosofía y estudió piano con la profesora Gina Bachauer, llegando a ofrecer varios conciertos. Su interés por la filosofía aumentó coincidiendo con su estancia en la India, donde hizo un estudio comparativo de la filosofía griega e india.
Fue a la muerte de su madre, la reina Federica de Grecia, en 1981, cuando Irene decidió quedarse a vivir en España. Y en 2018 el Gobierno acordó concederle la nacionalidad por carta de naturaleza por su especial vinculación con el país y sus estrechos lazos con todos los miembros de la familia real española.
Su vida se desarrolló en un segundo plano discreto y ajeno a la esfera pública por voluntad propia, a pesar de las convenciones sociales a las que estuvo obligada desde la infancia. Una posición que sí aprovechó para luchar por los sectores más desfavorecidos desde la Fundación Mundo en Armonía, que presidió desde 1986 hasta 2024.

Su interés por los necesitados -según declaró ella misma- le fue inculcado por sus padres y aumentó con la convivencia con el pueblo indio durante trece años. Solidaria con las víctimas de la violencia y de desastres naturales, organizó eventos para recaudar fondos para los desfavorecidos.
"El propósito no es salvar al mundo, sino ofrecerle un poco de alivio, un poco de esperanza, un poco de armonía donde hay sufrimiento", afirmaba, consciente de que ninguna organización puede por sí sola lograr la armonía universal que ella buscaba y a la que servía fielmente.
La fundación, con sede en Madrid, tenía como objetivo evitar la destrucción o la infrautilización de los excedentes agrícolas y ganaderos de los países occidentales y su canalización hacia las zonas más deprimidas, y ayudar a las personas afectadas por desastres.
Esta misión despertó su compromiso de por vida con el apoyo a los países subdesarrollados asolados por la pobreza y el hambre. Sus esfuerzos también buscaban reducir el desperdicio de alimentos en el mundo desarrollado. Y así, por ejemplo, tras el programa europeo que implicaba el sacrificio de vacas para frenar la sobreproducción de leche, en 1986 llevó vacas lecheras, entre ellas varias de Cantabria, a la India para evitar que fueran sacrificadas.
A esta fundación, Irene donó en diciembre de 2002 los 900.000 dólares que le correspondían de la compensación del gobierno griego a la familia real de ese país por los bienes que les fueron confiscados.
En junio de 2003 viajó a Grecia, por primera vez en 22 años, con la excepción de la breve visita en 1981 para asistir al funeral de su madre, la reina Federica. Poco antes la habían diagnosticado un cáncer de mama, que superó con tratamiento de quimioterapia.
Regresó a Grecia cuando su hermano estableció su residencia en 2013 y se la pudo ver muy apenada en enero de 2023 durante el funeral y entierro de Constantino.
En enero de 2024 decidió poner fin a las actividades de Mundo en Armonía, aunque Irene de Grecia también dedicó parte de su vida a actividades culturales, como miembro de la Unesco y a otras actividades benéficas.
Ese año, 2024, regresó con su hermana la reina Sofía a Grecia para la boda de una sobrina Teodora de Grecia, una ceremonia a la que asistió en silla de ruedas, como se la ha visto en los últimos años debido a problemas de salud, y que le impidieron asistir como era habitual en abril de 2025 al tradicional concierto benéfico de Semana Santa que organiza Proyecto Hombre en Baleares en la Catedral de Mallorca.
El empeoramiento de su estado de salud ha provocado que en algunas ocasiones la reina Sofía haya suspendido planes o agenda institucional para poder permanecer a su lado.
Así, en el verano de 2025 redujo notablemente su estancia en Palma de Mallorca para acompañar a su hermana, que no pudo trasladarse, y decidió aplazar dos actos institucionales que tenía previstos en Las Palmas de Gran Canaria esta misma semana por la misma razón. Un artículo de Carmen Naranjo.
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