LONGEVIDAD SALUDABLE

La esperanza de vida se hereda aproximadamente al 50%, una vez que se aborda la mortalidad externa

Sin tener en cuenta factores externos, nuestra genética es responsable de nuestra longevidad. Los investigadores han descubierto que esta longevidad es más hereditaria de lo que se pensaba.

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Un análisis de datos de cohortes gemelas, realizado por el Instituto de Ciencias Uri Alon Weizmann de Israel y la Universidad de Copenhague (Dinamarca) sugiere que la longevidad humana es mucho más hereditaria de lo que se creía anteriormente.

Los hallazgos del análisis, publicados en Science muestran que, una vez que se tienen en cuenta las muertes por factores externos, como accidentes o enfermedades infecciosas, la genética puede explicar aproximadamente el 50% de cuánto tiempo vivimos.

Comprender la heredabilidad de la longevidad humana es una pregunta central en la investigación sobre el envejecimiento, pero medir la influencia genética en la longevidad sigue siendo un desafío. Aunque se han identificado algunos genes vinculados a la longevidad, las fuerzas ambientales externas, como las enfermedades o las condiciones de vida, ejercen una poderosa influencia en la longevidad de una persona y, a menudo, oscurecen o confunden los posibles efectos genéticos. Además, estudios previos han arrojado estimaciones muy variables de la heredabilidad de la longevidad humana, lo que ha alimentado el escepticismo sobre el papel de la genética en el envejecimiento.

Estas conclusiones son sorprendentes, dado que la longevidad es mucho más heredable en ratones de laboratorio y que la mayoría de los rasgos fisiológicos humanos muestran una determinación genética mucho mayor. Según los investigadores, esta discrepancia podría deberse a factores de confusión pasados por alto en investigaciones previas, en particular la elevada carga de mortalidad 'extrínseca' (muertes por causas externas) en las poblaciones históricas que sustentan estos estudios. Estas causas externas de muerte probablemente diluyen el impacto medible de la genética, que configura principalmente la mortalidad 'intrínseca' impulsada por el envejecimiento y el declive biológico interno.

Para este trabajo, los investigadores utilizaron modelos matemáticos, simulaciones de mortalidad humana y múltiples conjuntos de datos de cohortes gemelas a gran escala para desentrañar las causas intrínsecas y extrínsecas de muerte.

Según los hallazgos, la mortalidad extrínseca reduce sistemáticamente las estimaciones de heredabilidad de la longevidad. Una vez contabilizadas adecuadamente las muertes por causas externas, los autores demuestran que la contribución genética a la longevidad humana aumenta drásticamente, alcanzando aproximadamente el 55%, más del doble de las estimaciones previas, lo que sugiere que la genética es un factor central en el envejecimiento humano.

Estas estimaciones revisadas alinean la longevidad humana con la heredabilidad de la mayoría de los demás rasgos fisiológicos complejos y con la heredabilidad de la longevidad observada en otras especies.

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