SEGÚN UN ESTUDIO
La dieta mediterránea protege la salud y previene el riesgo de sufrir fragilidad en la vejez
Una nueva investigación ha relacionado la dieta mediterránea con menos prevalencia de la fragilidad en personas mayores.

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Los profesores de la Universitat de València (UV) Dolors Corella y José Vicente Sorlí (Departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública), junto a un equipo investigador integrado por miembros de universidades y centros de investigación españoles, han publicado un estudio en la revista The Journal of Nutrition, Health and Aging donde se asegura que la dieta mediterránea protege la salud a lo largo de la vida y previene el riesgo de sufrir "fragilidad" en la vejez.
Concretamente, el estudio apunta que "una mayor adhesión a la dieta mediterránea se asocia con menos prevalencia de fragilidad y prefragilidad en adultos mayores con sobrepeso u obesidad y síndrome metabólico, aportando evidencia adicional sobre el papel protector de este patrón alimentario tradicional en el envejecimiento saludable", según ha detallado el centro universitario en un comunicado.
"Los datos estadísticos demuestran que comer de forma mediterránea ayuda a proteger la salud y reduce el riesgo de sufrir ciertos problemas en el futuro --como puede ser un alto riesgo cardiovascular-- en comparación con quien no lo hace", han afirmado los investigadores. Es decir, se trata de seguir una dieta donde no pueden faltar alimentos principales, como fruta, verdura, legumbres, pescado o aceite de oliva, por ejemplo.
Por lo tanto, la dieta mediterránea contribuye a reducir el riesgo de sufrir "fragilidad" en términos de energía, actividad física y capacidad funcional, especialmente en edades avanzadas y en personas con sobrepeso agraviado por síndrome metabólico.

¿Pero qué es exactamente la fragilidad?
El estudio define la fragilidad como "un estado de vulnerabilidad fisiológica asociado a un mayor riesgo de discapacidad, hospitalización y mortalidad en poblaciones adultas mayores". Por tanto, "con el envejecimiento demográfico y el aumento de factores de riesgo como la obesidad y el síndrome metabólico, identificar estrategias preventivas es una prioridad de salud pública".
Con este objetivo, la investigación se realizó para evaluar la relación entre la adhesión a la dieta mediterránea y la prevalencia de fragilidad en personas mayores con componentes de síndrome metabólico. El estudio, de carácter transversal, se basó en una amplia cohorte comunitaria con múltiples lugares de reclutamiento entre los años 2013 y 2016.
Los datos se obtuvieron a través de Predimed-Plus, un estudio multicéntrico español de 23 centros, donde está presente la Universitat de València con el segundo mayor número de participantes. Predimed-Plus es un estudio referente en nutrición y salud, diseñado para evaluar los efectos de intervenciones alimentarias y del estilo de vida en la prevención de enfermedades crónicas y en la salud global de grandes poblaciones.
Metodología científica
En el estudio se incluyeron 6.874 participantes con sobrepeso u obesidad y al menos tres criterios de síndrome metabólico, y se utilizó una puntuación de 17 ítems para medir la adhesión en la dieta mediterránea. La fragilidad y la prefragilidad se definieron mediante una variante modificada del índice de Fried, que incorpora criterios como el agotamiento, la actividad física y la capacidad funcional.
Los resultados obtenidos fueron: la prevalencia combinada de prefragilidad y fragilidad se mostró "elevada", con casi el 49,7 por ciento con prefragilidad y el 2,9% con fragilidad en toda la muestra; en comparación con los participantes que presentaban menor adhesión a la Dieta Mediterránea (puntuación 0-6), aquellos con puntuaciones más altas (11-17) presentaron menores probabilidades de cumplir criterios de fragilidad o prefragilidad.
También se concluyó en que cada aumento de un punto en el índice de adhesión se asoció con una "reducción significativa" en las probabilidades de fragilidad o prefragilidad, incluso cuando se controlaban variables como edad, sexo y otros factores de riesgo metabólicos; y los modelos ajustados indicaron razón de contrarios (odds ratios, OR) menos de uno entre aquellos con mejor adhesión, y destaca el potencial protector --escudo o defensa para la salud-- de un patrón dietético mediterráneo rico en frutas, verduras, aceite de oliva, legumbres y pescado.
Las OR son una medida para evaluar si un factor (en este caso, la dieta) está relacionado con un riesgo y, si la OR es menor que uno, significa que el factor reduce la probabilidad de que la persona sufra una enfermedad o condición negativa. Por lo tanto, "cuanto mejor es la adhesión a la dieta, menor es el riesgo".
Dicho esto, el estudio refuerza la importancia de una alimentación saludable como elemento central para promover un envejecimiento saludable, especialmente en individuos con comorbilidades metabólicas. La dieta mediterránea no solo se ha relacionado previamente con la reducción del riesgo de enfermedades cardiovasculares y diabetes, sino que ahora también parece contribuir a frenar el desarrollo de estados de fragilidad asociados a la edad avanzada y al síndrome metabólico.
Sus resultados son "interesantes" para las políticas de salud públicas que pueden tomar decisiones determinantes en cuanto a intervenciones dietéticas dirigidas a incrementar la adhesión a la dieta mediterránea. Su impacto, "sin duda, resultaría significativo en la reducción de la carga de fragilidad en la población con factores de riesgo metabólicos, ayudando a disminuir la demanda de servicios sanitarios y a mejorar la calidad de vida en la ancianidad".
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