UNA HERRAMIENTA FUNDAMENTAL
Preparar el legado: tranquilidad para hoy, seguridad para mañana
Decidir en vida qué ocurrirá con nuestro patrimonio es mucho más que un trámite administrativo: es un ejercicio de responsabilidad y previsión. Planificar la herencia, como parte de una planificación financiera completa, permite ordenar cómo se repartirán bienes, derechos y obligaciones, evitando conflictos familiares, bloqueos patrimoniales o imprevistos fiscales.

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Porque una herencia no implica únicamente patrimonio. También conlleva trámites legales, cargas fiscales y, en muchos casos, la necesidad de disponer de liquidez inmediata para afrontar impuestos o gastos asociados. Por eso, el legado debe entenderse como una herramienta de tranquilidad, organización y prevención.
Preparar este proceso con antelación es clave para que la distribución del patrimonio se haga de forma ordenada y conforme a la voluntad de quien lo construyó. En CaixaBank, a través de Generación +, se acompaña al colectivo sénior en este proceso mediante información, orientación y acompañamiento profesional y cercano, ayudando a valorar las ventajas e inconvenientes de cada decisión. Además, existen soluciones como las rentas vitalicias, que permiten complementar los ingresos durante la jubilación, mantener la capacidad adquisitiva y afrontar gastos imprevistos sin renunciar a preservar la herencia futura.
Las consecuencias de dejar el testamento para después
Uno de cada cinco españoles fallece sin haber hecho testamento. Una situación que incrementa la complejidad de los trámites y favorece la aparición de conflictos entre herederos. Según el Consejo General del Notariado, en España se registran unas 150 renuncias a herencias al día. Entre las principales causas figuran la existencia de deudas superiores al patrimonio heredado o la falta de liquidez para asumir los impuestos derivados de la sucesión.
Y es que heredar también puede implicar costes importantes. Una herencia puede generar obligaciones vinculadas al Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones, la plusvalía municipal en caso de inmuebles urbanos e incluso el IRPF cuando existen planes de pensiones.
A ello se suman las diferencias fiscales entre comunidades autónomas. Mientras que en regiones como Madrid el Impuesto sobre Sucesiones está bonificado al 99% para familiares directos, en otros territorios la carga tributaria puede ser considerablemente mayor.
Frente a esta realidad, hacer testamento sigue siendo una de las decisiones más sencillasy útiles para evitar problemas futuros. Se trata de un trámite ágil, de coste reducido y que puede modificarse tantas veces como se desee. Una medida que permite dejar constancia clara de la voluntad personal y evitar que, ante la ausencia de instrucciones, sea la ley quien determine el reparto de los bienes.
Un legado que también habla de cómo queremos vivir
Planificar el legado no consiste únicamente en decidir qué ocurrirá tras el fallecimiento, sino en tomar decisiones conscientes sobre esta etapa vital, equilibrando bienestar presente y tranquilidad futura. También implica reflexionar sobre cómo se quiere afrontar la etapa de jubilación y qué propósito se desea dar al patrimonio acumulado.
Además, no todos los bienes funcionan igual dentro de una herencia. Una vivienda, un seguro de vida, un fondo de inversión o un plan de pensiones tienen tratamientos fiscales y jurídicos diferentes, por lo que planificar correctamente beneficiarios, titularidades y cargas es una parte esencial del proceso.
También conviene recordar que aceptar una herencia no siempre significa asumirla sin condiciones. La legislación contempla distintas opciones, como la aceptación a beneficio de inventario —que limita la responsabilidad frente a posibles deudas— o incluso la renuncia cuando el impacto económico resulta inasumible.
Para realizar una planificación adecuada, los expertos recomiendan seguir cuatro pasos básicos: conocer el patrimonio real disponible, definir cómo se quiere afrontar la etapa más avanzada de la vida, calcular el impacto fiscal y territorial de la herencia y, finalmente, dejar la voluntad por escrito y revisarla periódicamente.
Planificar la herencia en vida no evita el duelo, pero sí puede evitar muchos problemas añadidos para la familia. Ordenar el patrimonio, anticipar escenarios y dejar claras las decisiones permite que el legado se transmita de acuerdo con los deseos de quien lo construyó y con mayor tranquilidad para quienes lo reciben.
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