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Un estudio da respuesta a por qué sentimos que la Navidad llega antes cada año

Una profesora de Psicología ha investigado el motivo por el que creemos que las Navidades cada vez llegan antes a medida que envejecemos. Mediante varias hipótesis ha tratado de dar explicación a este curioso fenómeno que sienten millones de personas cada año.

Una familia reunida en la mesa en Navidad

Una familia reunida en la mesa en Navidad iStock

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La Navidad es para muchas personas una época especial que desean que llegue lo antes posible, sobre todo cuando el verano llega a su fin. Estas fechas, siempre señaladas en el calendario, suelen ser sinónimo de reuniones familiares, atracones de comida o regalos.

Bajo estas premisas, es comprensible que el furor navideño se extienda cuando se acercan estas fiestas. Aunque para muchos, cada año llegan antes.

Y es que, esta es una percepción que tienen multitud de adultos que se acentúa con el paso de los años. Es normal que en la juventud se sienta que las navidades tardan más en llegar frente al paso más rápido del tiempo cuando la persona crece.

A este fenómeno, la profesora de Psicología Experimental, Ruth Ogdenen, ha intentado buscarle una explicación tal y como compartió en el medio británico The Conversation.

La experta realizó una encuesta a 918 adultos en el Reino Unido, cuyos resultados arrojaron que el 77% de los encuestados piensa que la Navidad parece llegar más rápido cada año.

Hay varias conclusiones a las que llegó la psicóloga, tomando como punto de partida que de niños experimentamos el paso del tiempo de forma más lenta que de mayores, lo que "a menudo da como resultado la sensación de que el tiempo se acelera a medida que envejecemos": "Para un niño de 7 años, los 12 meses entre una Navidad y otra son una gran parte de su vida. Para una persona de 45 años, esos mismos 12 meses son una pequeña parte de la suya".

Tras este ejemplo, Ogdenen ha señalado que la memoria también es la causante de esto, ya que cuando rememoramos cuánto duró algo, nos apoyamos en cuántos recuerdos guardamos en ese período de tiempo. "Nuestros cerebros interpretan como períodos breves de tiempo los que crean menos recuerdos nuevos, por ejemplo, por falta de tareas estimulantes, actividades novedosas o emociones intensas", describió la psicóloga.

Por otra parte, la Navidad altera nuestros hábitos y esa cantidad de energía y recursos que ponemos esperando a que llegue cuando somos niños, crea un efecto ralentizado del tiempo. Además, instrumentos como los calendarios de Adviento no ayudan a esta espera. Sin embargo, a edades adultas, los preparativos son más rutinarios y la atención se concentra cuando las festividades están a la vuelta de la esquina.

Papá Noel en un desfile
Papá Noel en un desfile | Pixabay

Junto a estas teorías, la profesora ha añadido que el cambio tecnológico y el ritmo de vida más rápido en los últimos años ha contribuido a la sensación de que los días se suceden aceleradamente.

"Para los niños, la Navidad sucede por arte de magia. Para los adultos, sin embargo, la mística de la festividad es reemplazada por una gran planificación", ha reflexionado.

Pueblo en Navidad
Pueblo en Navidad | iStock

La publicidad anticipa más la Navidad

Asimismo, otro motivo que contribuye a esta percepción errónea son las campañas publicitarias que inundan los escaparates, la televisión o Internet.

Es frecuente que una vez pasada la resaca de Halloween, los negocios comiencen su campaña navideña si es que no lo han hecho antes.

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