NUTRICIÓN Y SALUD CARDIOVASCULAR

¿Son seguros los suplementos de omega-3? Un estudio aclara cuándo pueden aumentar el riesgo de arritmia

Un metaanálisis con datos de más de 114.000 participantes, el más amplio realizado hasta la fecha sobre este tema, concluye que los suplementos de omega-3 en dosis bajas no aumentan el riesgo de fibrilación auricular, ni siquiera en personas con alto riesgo cardiovascular. El incremento del riesgo solo se observó en pacientes con enfermedad cardiovascular ya establecida que tomaban dosis altas, generalmente de prescripción médica.

Símbolo de la alimentación saludable. La mano gira los dados y cambia la expresión "Omega 6" por "Omega 3".

Símbolo de la alimentación saludable. La mano gira los dados y cambia la expresión "Omega 6" por "Omega 3". iStock

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Durante años se ha escrito mucho sobre el posible riesgo de que los suplementos de omega-3 favorezcan la aparición de fibrilación auricular. Estos ácidos grasos han sido considerados durante mucho tiempo aliados de la salud cardiovascular por sus efectos sobre los triglicéridos y otros factores relacionados con el riesgo cardíaco, pero algunos estudios publicados en los últimos años plantearon dudas al observar un posible aumento de esta arritmia, especialmente en personas que tomaban dosis elevadas.

Un nuevo metaanálisis ofrece ahora la imagen más completa hasta la fecha sobre la relación entre la suplementación con ácidos grasos omega-3 y la fibrilación auricular (FA), y aporta nuevos datos para aclarar la controversia generada por informes anteriores. El trabajo, publicado en la revista 'Circulation: Arrhythmia and Electrophysiology', ha sido realizado por investigadores del Instituto de Investigación de Ácidos Grasos (FARI) y dirigido por la doctora Nada Abuknesha, científica asociada de esta institución. El estudio analizó datos de 35 ensayos controlados aleatorios con 114.592 participantes, más de cuatro veces la cantidad de estudios incluidos en metaanálisis previos, e incorporó además datos de ensayos no publicados e información de seguridad que hasta ahora no estaba disponible, con el objetivo de ofrecer la evaluación más amplia realizada hasta la fecha sobre este posible riesgo.

El hallazgo clave: la dosis marca la diferencia

El análisis reveló que la suplementación con omega-3 en dosis bajas —menos de 1.500 mg al día de EPA+DHA— no se asoció con un mayor riesgo de fibrilación auricular, ni siquiera entre personas con un riesgo cardiovascular elevado. El aumento del riesgo solo se observó en el contexto de terapias con omega-3 a dosis altas —más de 1.500 mg al día, generalmente formulaciones de prescripción médica— utilizadas en pacientes con enfermedad cardiovascular ya establecida. En estos casos, el incremento del riesgo absoluto fue del 0,8%.

William S. Harris, presidente del FARI y autor principal del estudio, explica que los hallazgos demuestran que la relación entre el omega-3 y la fibrilación auricular es mucho más compleja de lo que sugerían los titulares anteriores. Harris añade que, para la gran mayoría de las personas que consumen omega-3 en dosis nutricionales, estos datos deberían aportar la tranquilidad de que no existe un aumento significativo del riesgo de esta arritmia.

La publicación incluye un descargo de responsabilidad en el que se indica que su difusión fue encargada por GOED, una organización vinculada al sector de los omega-3, aunque los autores aseguran que esta entidad no intervino en el diseño, el análisis ni la interpretación del estudio.

Los investigadores recuerdan que en los últimos años varios metaanálisis habían planteado que los suplementos de omega-3 podrían aumentar el riesgo de fibrilación auricular, pero esos trabajos incluían un número más limitado de ensayos aleatorizados, se centraban principalmente en estudios cardiovasculares y no incorporaban muchos ensayos en los que existían datos sobre episodios de fibrilación auricular que no habían sido publicados.

Los beneficios cardiovasculares frente al riesgo de arritmia

Los investigadores destacan que, incluso entre los pacientes cardiovasculares de alto riesgo tratados con dosis elevadas de omega-3, el posible aumento del riesgo de fibrilación auricular debe valorarse junto a los beneficios cardiovasculares ya demostrados en ensayos clínicos previos. Estudios anteriores sobre dosis altas de EPA han mostrado reducciones en infartos, accidentes cerebrovasculares y otros eventos cardiovasculares importantes, beneficios que podrían compensar el pequeño aumento observado en el riesgo de fibrilación auricular.

Harris subraya que la decisión de tomar o suspender los suplementos de omega-3 debe conversarse siempre entre el paciente y su médico. En su opinión, este estudio ofrece a los profesionales sanitarios una mejor orientación sobre qué pacientes podrían beneficiarse de un seguimiento más exhaustivo al utilizar terapias con dosis altas de omega-3, al tiempo que aporta tranquilidad a los consumidores sobre la seguridad del omega-3 procedente de alimentos y suplementos dietéticos.

Suplementos nutricionales y terapias farmacológicas: dos escenarios distintos

Los resultados del estudio refuerzan una distinción importante entre dos tipos de consumo de omega-3: por un lado, las dosis nutricionales, propias de los suplementos dietéticos habituales; y por otro, las dosis farmacológicas más elevadas, prescritas en el contexto de determinados tratamientos médicos. Los autores destacan que el perfil de riesgo de fibrilación auricular debe evaluarse de forma diferenciada en cada caso, ya que las dosis nutricionales no tienen las mismas implicaciones clínicas que las dosis farmacológicas más altas.

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