CUIDADO DE LA PIEL
La etiqueta 'hipoalergénico' no garantiza que esté libre de reacciones alérgicas
Esta denominación no garantiza que un producto no pueda provocar una reacción alérgica, según advierten los especialistas.

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De hecho, algunos artículos comercializados bajo esta etiqueta pueden contener ingredientes con capacidad sensibilizante. Así lo explica la alergóloga del Hospital Universitari Vall d’Hebron Teresa Rubio Foncuberta, quien señala que no existe una definición médica y regulatoria "exacta y universalmente aceptada" de lo que significa que un producto sea hipoalergénico.
Fragancias y conservantes, entre los ingredientes a vigilar
Aunque la normativa europea sobre productos cosméticos no establece una definición específica del término, sí señala que debe utilizarse únicamente en productos formulados para minimizar al máximo su potencial alergénico. En la práctica, esto supone evitar, siempre que sea posible, ingredientes con capacidad sensibilizante conocida y respaldar esta afirmación con la evidencia científica disponible. Por tanto, que un producto lleve la etiqueta ‘hipoalergénico’ no significa que exista un riesgo cero de desarrollar una reacción. "Lo que indica es que ha sido formulado con el objetivo de reducir su potencial alergénico y, por tanto, de disminuir el riesgo de sensibilización, o de desencadenar una reacción alérgica", explica Rubio. La especialista recuerda que la susceptibilidad a desarrollar una alergia varía de una persona a otra, por lo que ningún producto puede asegurar que no vaya a producir una reacción. Además, diferentes estudios han constatado que algunos productos comercializados como hipoalergénicos continúan incluyendo ingredientes con capacidad sensibilizante y pueden provocar dermatitis alérgica de contacto en personas predispuestas.
En el caso de las alergias relacionadas con cosméticos, productos de higiene o detergentes, los ingredientes que con mayor frecuencia se relacionan con la dermatitis alérgica de contacto son las fragancias y determinados conservantes. A ellos se suman algunos componentes empleados en productos concretos, como la parafenilendiamina presente en determinados tintes capilares o algunos acrilatos utilizados en productos para las uñas, que también pueden provocar sensibilización. Ante la aparición de problemas en la piel, la especialista recomienda tener en cuenta que no todas las reacciones cutáneas tienen un origen alérgico. Por ello, cuando una reacción es persistente o aparece de forma recurrente, lo más recomendable es acudir a un especialista para realizar una valoración individualizada. En función de cada caso, puede ser necesario completar el estudio mediante pruebas diagnósticas, como las pruebas epicutáneas, que permiten confirmar o descartar una dermatitis alérgica de contacto e identificar la sustancia responsable.
No toda reacción cutánea es una alergia
Cuando existe un diagnóstico, la medida más eficaz consiste en evitar nuevas exposiciones al alérgeno. Para conseguirlo, resulta fundamental revisar la composición de los productos, ya que la legislación europea obliga a declarar determinados ingredientes y alérgenos tanto en los cosméticos como en los detergentes. Esta información permite a las personas que tienen una alergia de contacto identificar las sustancias responsables y seleccionar productos que no las contengan. En el caso de las personas con piel sensible, Rubio recomienda optar, como norma general, por formulaciones sencillas, preferiblemente sin fragancias y con el menor número posible de ingredientes. Esta elección puede ayudar a reducir el riesgo tanto de irritación como de sensibilización.
Sin embargo, para quienes ya cuentan con un diagnóstico de alergia de contacto, el criterio principal debe ser diferente. En estos casos, no resulta determinante que un producto se anuncie como "hipoalergénico" o "para piel sensible", sino comprobar que su composición no contiene el alérgeno responsable de la dermatitis de contacto. Así, la etiqueta "hipoalergénico" puede indicar una intención de reducir el potencial alergénico de un producto, pero no debe interpretarse como una garantía absoluta de que no vaya a producirse una reacción.
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