ACTIVIDAD SEGURA
El ejercicio más recomendado por los traumatólogos y cuál hay que evitar para la artrosis de cadera
El dolor de cadera al levantarse de la cama, las molestias al caminar o la pérdida de movilidad pueden ser algunos de los síntomas de la artrosis de cadera, una enfermedad degenerativa que comienza a manifestarse con mayor frecuencia a partir de los 50 años.

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Sin embargo, recibir este diagnóstico no significa necesariamente abandonar la actividad física ni tener que someterse a una intervención quirúrgica. De hecho, mantenerse activo y adaptar el ejercicio a las condiciones de cada paciente constituye una de las principales recomendaciones de los especialistas. El doctor Máximo García Leirado, especialista en Cirugía Ortopédica y Traumatología del Hospital Universitario Vithas Madrid Arturo Soria, explica que la artrosis de cadera es un proceso degenerativo de la articulación provocado por el daño o la pérdida del cartílago que la recubre.
Ejercicio sin impacto
Entre los factores que pueden favorecer su aparición se encuentran los genéticos, la edad y el uso de la articulación. Además, se presenta con mayor frecuencia en mujeres, debido a una mayor predisposición, así como en personas con enfermedades metabólicas o con alteraciones congénitas durante la infancia que favorecen la pérdida de cartílago. A pesar del carácter degenerativo de esta enfermedad, el especialista destaca que, como regla general, "es muy positiva la movilidad", ya que el sedentarismo y la ausencia de movimiento pueden favorecer una pérdida más rápida del cartílago. Eso sí, la actividad física debe adaptarse siempre a la situación particular de cada paciente. "Mientras exista dolor hay que buscar formas para enlentecer el proceso, y asegurar que las partes blandas, como la musculatura está bien, ya que ésta es necesaria para posibles decisiones posteriores como las prótesis", señala el doctor García Leirado.
Entre las actividades recomendadas para las personas con artrosis de cadera se encuentran aquellas que permiten reducir el impacto sobre la articulación. "Cualquier actividad aeróbica sin impacto, como la bicicleta, la gimnasia, los estiramientos, o el pilates, entre otros", apunta el traumatólogo. Estas prácticas permiten mantener la movilidad de la articulación sin obligarla a adoptar posturas forzadas y, al mismo tiempo, ayudan a preservar el estado de la musculatura ante una posible decisión posterior sobre una intervención quirúrgica o la colocación de una prótesis. La natación, en concreto, es una actividad que resulta "muy tolerable" para estos pacientes. Cuando una persona consulta por artrosis de cadera, el primer paso debe ser la exploración clínica. El especialista destaca que, aunque habitualmente se piensa que las pruebas de imagen avanzadas, como la resonancia, son fundamentales, antes debe analizarse cómo está afectando la enfermedad a la calidad de vida del paciente.
No todas las personas necesitan una prótesis
En este sentido, puede darse el caso de personas cuya artrosis no resulte especialmente llamativa en las pruebas radiológicas pero que presenten una mala calidad de vida, mientras que también puede ocurrir lo contrario. El tratamiento inicial suele ser conservador e incluye analgesia a niveles moderados, ejercicio, control del peso y de las posturas en el día a día. La rehabilitación también puede proporcionar cierto alivio en muchos casos. Si estas medidas no son suficientes, el siguiente paso son las infiltraciones analgésicas, tanto de corticoides como de ácido hialurónico. Sin embargo, los pacientes que finalmente llegan a quirófano son aquellos cuya enfermedad limita su calidad de vida y que no responden a los tratamientos conservadores.
El diagnóstico de artrosis de cadera tampoco significa necesariamente que el paciente vaya a necesitar una prótesis. Según explica el doctor García Leirado, existen casos en los que la enfermedad puede ser tolerada en el día a día durante años. A la hora de decidir si es necesaria una intervención también se tienen en cuenta otras patologías que pueda presentar el paciente, ya que en determinadas personas la propia operación puede implicar un riesgo elevado. Cuando la artrosis es limitante y el paciente cumple las condiciones para la intervención, las prótesis pueden producir un cambio importante en su calidad de vida. Por último, ante una enfermedad degenerativa que comienza a manifestarse a partir de los 50 años, el especialista recomienda mantener un peso adecuado y adoptar hábitos de vida saludables. Entre ellos destaca la realización de actividad física y ejercicio, así como seguir una dieta mediterránea.
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